Asombroso – Pintura hiperrealista hecha a bolígrafo. Por Felix Maocho Lanes

El hiperrealismo, es un movimiento pictórico nacido en los 60 como reacción frente al arte abstracto y al arte conceptual. Utilizando la fotografía o copiando del natural con una precisión fotográfica, el artista busca representar la realidad de una forma que va más allá de la realidad que percibe el espectador. El artista busca conseguir algo “más verdadero que lo real”, o en palabras de Howard Kanovitz, “todo es como es y sin embargo es distinto de cómo se nos aparece.”

Normalmente los pintores hiperrealistas utilizan complicadas técnicas pictóricas, veladuras, mezclas matizadas de pintura etc. etc. que permita reproducir hasta el matiz más fino de la realidad. Sin embargo hay quien t utiliza en esta técnica un medio, el bolígrafo que por su simpleza parece absolutamente inadecuado para pretender conseguir ese objetivo. Vean este video y asómbrese de lo que se puede hacer con un bolígrafo BIC si está en la mano de un pintor extraordinario.

Naturalmente no estamos ante un aficionado se trata de Juan Francisco Casas Ruiz de La Carolina, nacido en 1976 y licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada en 1999, como Premio Nacional de Fin de Carrera del Ministerio de Educación y Ciencia al mejor expediente universitario de España

Seleccionado para como artista joven para Muestra de Arte INJUVE, con la que recorrió como embajador artístico de España todas las capitales de iberoamérica. Único representante español en la 2ª Bienal de Praga, expositor en el Museo Vasco de Arte Contemporáneo de Vitoria, junto a consagrados como Antoni Tapies, Antonio Saura, Miquel Barceló, Jorge Oteiza o Antoni Muntadas. Becado en la Real Academia de España en Roma.
No menos sorprendente que este artista es Virginia Rodríguez Cañete igualmente hiperrealista que utiliza los bolis para su obra, pero a diferencia de Juan Francisco Casas prefiere el color.

Aun teniendo una obra comparable a la del anterior, la biografía de Virginia es mucho más modesta, me parece que ella misma no se valora en exceso, su persona destila humildad lejos de cualquier modal de primadona. Nacida en Madrid, en 1970, vive alejada de los circuitos del arte en San Lorenzo de El Escorial. Hizo estudios de Bellas Artes y Arquitectura Interior, dedicándose profesionalmente más a al decoración de interiores que a la pintura a la que no llegó a abandonar nunca.

Desde pequeña la atrajo la pintura con bolígrafo, por lo que lleva mas de 20 años experimentando esta técnica. Su obra es de marcado carácter intimista, recrea atmósferas y escenas llenas de sabor.

Si os ha sabido a poco los videos sobre estos dos autores, os recomiendo que visitéis sus páginas personales, donde encontraréis una extensa muestra de su obra.

Aquí esta la de Juan Francisco Casas y aquí la ve Virginia Rodríguez Cañate.

Felix Maocho Lanes
Blog del autor

No es por vivir. Por María Dolores Almeyda

No es por vivir que me mantengo viva.

Soy un órgano yerto, voy cadáver
sin voluntad ni peso
tramitando mi muerte en oscuras oficinas
ganándome de vida a cada intento.

Y mientras más me menguan los descaros
de los turbios funcionarios inmutables
más me crece la vida para seguir muriendo
y más se marcan mis huellas dactilares.

Pero sin tí no soy sino un órgano yerto
que mientras más se muere más respira.


María Dolores Almeyda
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A TRIBUTE TO CYNTHIA WITTHOFT. Por M. P. Casado

Noche, alma, oportunidad, vez, mía, doy, verano,
turma, ero, resorte, tengo, te, ven, corre, lisa,
tormento, sueño, sola, llevo, piedra, sino, calma,
haré, trigo, resto, melca, tuvimos, amar, lleno.

Noche, alma. Oportunidad mía. Verano vez. Doy
turma. Ero tengo. Resorte corre. Ven lisa. Tormento
sueño. Sola llevo. Piedra sino. Calma haré. Trigo,
melca. Resto tuvimos. Amar lleno.

Noche del alma. Oportunidad la mía. Verano la vez.
Turma que doy. Ego que tengo. Resorte se corre.
Ven a lisa. Tormento de sueño. Sola lo llevo. Piedra
es sino. Calma la haré. Trigo y melca. Tuvimos el
resto. Amar lleno.

Pare extensa bilis la carga, seduce el tiempo.
Rescátame de aquí, a la sombra de mi ser.
Colocado como un reloj en lo alto de mi corazón.
Léudame manos y enredadaderas, soy una luz.
Tilos en la margen izquierda, trizados.

El columpio: ayer, hoy; ayer, hoy; ayer, hoy…
y de una vida quemada, el rastro, la humareda.

M. P. Casado

Poema. Por Pilar Martín Gila

Llamábamos hogar
a ese tiempo del resguardo.
La transparencia de los niños
cuyo ruido es igual que la luz,
la noche igual de transparente
que el frío y el sueño, al amanecer
un mirlo y tres luces
en otro rincón a esas horas
también transparentes como ventanas
cerradas y el miedo a quedarse solo
y sostenerse en el ir y venir.


Pilar Martín Gila
Del libro Demonios y Leyes

El portazo. Por Dorotea Fulde Benke

Había perdido la memoria. Estuve dos días andando por casa sin saber para quién cocinaba y no debí hacerlo a su gusto, porque el hombre apenas comió y después de la cena del segundo día salió dando un portazo. Recogí la mesa mientras intentaba recordar dónde había que guardarlo todo, y esa búsqueda me produjo un cansancio atroz. Al final no tuve fuerzas para seguir y me senté en el suelo. Observé cómo las aristas de los armarios se perdían en la penumbra del techo igual que las esquinas de un edificio. Cuando mi cuerpo me pidió instrucciones para respirar, no supe dárselas, ni pude mantener mi cabeza en equilibrio y me fui tumbando. En un movimiento reflejo extendí una mano y tanteé algo duro que asomaba debajo de un mueble, justo al lado de mi cara. Mis dedos tiraron de ello y sacaron un envoltorio desgastado que se abrió solo. Algo se desparramó en las baldosas grises sin fregar. Empecé a respirar más hondo y como la postura era incómoda me volví a sentar. Agarré la carpeta con ambas manos y encontré en su interior mi nombre y la hora de volver al trabajo, imágenes de un viaje en coche, el mar y el bosque, la satisfacción de escribir historias y pintar cuadros, incluso la cara de mi hijo que estaba de vacaciones, pero nunca supe quién era aquel que se fue dando un portazo.

Dorotea Fulde Benke
Blog de la autora

Una mirada al boom de la literatura hispanoamericana. Por Johari Gautier Camona

Con motivo del bicentenario de la independencia de Sudamérica, varios autores latinoamericanos han compartido sus opiniones sobre uno de los mayores sucesos de la literatura reciente: “El Boom latinoamericano”. La conferencia organizada por la Casa America ha reunido a autores como Gonzalo Celorio, Consuelo Triviño y José Pablo Feinman. Todos ellos han coincidido en que, más de cuarenta años después, este suceso sigue teniendo un efecto notable en la escritura de muchos autores originarios del continente sudamericano.

¿Cómo nació el boom de la literatura latinoamericana?

A menudo se dibuja el boom de la literatura latinoamericana como un evento súbito que revolucionó las bases de un estilo gracias a la aparición de autores tan insignes como Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa. Sin embargo, el escritor Gonzalo Celorio subraya que el boom empezó unos años antes. Ya en los años 40 y 50, autores como Miguel Ángel Asturias y Alejo Carpentier habían creado las bases de un realismo mágico que fascinó al mundo entero. Por estos motivos, el autor mejicano describe el boom latinoamericano esencialmente como un fenómeno editorial o comercial, alimentado por el desarrollo de un importante mercado nacional.

Por su lado, el autor argentino José Pablo Feinman ha expresado que el boom de la literatura latinoamericana tuvo mucho que ver con la revolución cubana. Según Feinman, América se volvió muy interesante para Europa a raíz de este evento. De esta forma, el autor argentino conecta directamente la historia con la literatura y refuerza la teoría de un “cóctel” que abarca muchos factores, tanto políticos como económicos y literarios. “Ahora, esperamos otra revolución para que se produzca otro boom”, comentó irónicamente José Pablo Feinman.

Efectos y repercusiones del boom

Según la autora colombiana Consuelo Triviño, “el boom favoreció mucho la conexión del público español con Latinoamérica porque abrió la puerta a realidades distintas, nuevas sonoridades y nuevos temas”. Gracias a ese auge y al mayor reconocimiento, se intensificó la relación de los autores hispanoamericanos con el mercado editorial. Asimismo, la autora destaca que los años que siguieron el boom fueron marcados por una literatura con aspiraciones universales que apostaba por una simple renovación técnica. No obstante, Consuelo Triviño recalca que, “desde los años 90, los escritores se empeñan a alejarse de los tópicos del boom, sobretodo de la fórmula del realismo mágico”. Algo tiene que ver con la teoría del espejo y de los estereotipos, es decir del rechazo a un estilo que les puede estigmatizar.

Por su lado, José Pablo Feinman ha expresado con su estilo más irreverente que el boom arruinó las posibilidades de muchos escritores. Así pues, Gabriel García Márquez y Vargas Llosa se transformaron de repente en auténticas apisonadoras que impusieron su sombra a todos los demás autores latinoamericanos. Si bien no se puede culpar a los grandes maestros por su rotundo éxito, la intervención del autor argentino ha reflejado el todavía increíble prestigio de una generación que será para siempre conocida por su impacto universal.


Johari Gautier Camona