La esperanza. Por Almudena Aibar Hidalgo

«La esperanza nos sorprende de la manera más inesperada. En los abismos más profundos, en los callejones sin salida, entre la espada y la pared es ella nuestra heroína. Llega triunfante con música de trompetas y tambores de guerra, con sus vestimentas verdes y doradas, gloriosa y majestuosa, enfrentándose a la muerte del cuerpo y del espíritu. Ella es la luz, esperanza de vida, esperanza de resurrección.»

 

Almudena Aibar Hidalgo
Escritora

Dicen. Por Juan A Galisteo (Galeote)

 

Dicen, que todos tenemos

allá, en el cielo, una estrella,

que alumbra nuestro camino

de alegrías y de penas.

Dicen que existe el perdón,

la libertad, la condena,

aunque hablando de justicia,

no siempre es libre el que piensa.

Dicen, que todos tenemos

allá, en el cielo, una estrella,

que despierta los silencios

e ilumina las querencias,

más, todavía no he visto

brillar desde lo alto, aquélla,

que sepa librar al mundo

de tanto llanto y tristeza.

Tal vez, en ese interior

humano, que se refleja

como un abismo sin fondo,

haya un resquicio de amor.

Dicen, que todos tenemos

en este mundo una estrella,

algunos, más grandes que otros,

sin ser por ello, más bellas.

Todas brillan en la noche

y de día, tan siquiera

se ven, aunque están ahí,

con su rayo que no cesa.

¡Despertad del Universo!

para que aquí, en esta tierra,

nos llegue un lúcido ejemplo

de humildad, no de soberbia.

Y no crecer en la duda,

ni vivir en la quimera

de ese eterno pensamiento

que es la fuente de la idea.

-Dicen… que todos tenemos

allá, en el cielo, una estrella.

 

                  Juan A Galisteo (Galeote)
                    Del libro Café Boulevard.

Los Mayas ya anunciaron el calentamiento global. Por Johari Gautier Carmona

El conocimiento de los mayas y su capacidad de anticiparse a los hechos son realmente asombrosos. No sólo lo dice Amando Lacueva, autor de la recientemente publicada novela “El sexto Sol” en su presentación. También lo reconocen la Nasa y muchos otros científicos que estudian cómo este pueblo logró predecir lo que ahora ciertos dirigentes siguen negando. En las creencias de los Mayas, todo lo que ocurre en el mundo es cíclico y se extiende sobre un periodo de 25.000 años dividido en cinco etapas de cinco mil años. A cada etapa corresponde un sol y el sexto sol, en teoría el último, se refiere al fin de los tiempos o el inicio de una nueva era, como quiera concebirlo el lector.

El Rigor científico de la mitología maya

Tras un periodo de investigación de casi dos años, el escritor Amando Lacueva se convierte en un portavoz privilegiado de la cultura maya y, con la publicación de su obra, llama la atención sobre la llegada del sexto sol previsto normalmente para el 25 de Diciembre de 2012. Más allá de los sensacionalismos que puedan usar los grandes productores cinematográficos y que auguran un fin del mundo, el autor se refiere únicamente a esa fecha como un momento clave de la Historia para “reflexionar y sacar conclusiones”. Asimismo, Lacueva explica que la mitología Maya se diferencia de las demás por su rigor científico y lo ilustra con los tres calendarios creados: uno civil, otro de cuenta larga y otro sagrado, que toman en consideración la inclinación del planeta y han sido reconocidos por la Nasa como casi exactos (con una desviación mínima).

Las profecías de los textos mayas apuntan a un calentamiento que acabaría en una era de glaciación. Esta aparente contradicción se explica por el derretimiento de los glaciares que provocaría a corto plazo el auge de las temperaturas, la entrada de una ingente cantidad de agua dulce en los océanos y, consecuentemente, la inversión de las corrientes de agua y de aire. Todo esto ya se va comprobando en los últimos años y, según Amando Lacueva, los mayores indicios son el aceleramiento y la concentración de las catástrofes naturales. Cabe destacar el número de inundaciones en los últimos meses (Madeira, China, Amazonia…) y los temblores repetidos de la tierra que no son otra cosa que gritos de la naturaleza.

El tiempo del No tiempo

“El tiempo en el que nos hallamos ahora es el tiempo del No Tiempo”, asegura Amando Lacueva señalando el periodo especial de veinte años que los mayas anteponen al fin del mundo (de 1992 al 2012). Este periodo ha de concebirse como una etapa crítica en la cual el Ser Humano ha de reflexionar, cuestionarse y replantear ciertas fórmulas. “Esto es lo que tenemos que hacer ahora, sin perder tiempo, y confiando en que somos capaces de encontrar soluciones”, comenta el autor con un notable positivismo. A este periodo sigue otro llamado “El salón de los espejos” en el que el Hombre tendrá que enfrentarse a sus miedos. De ahí, la necesidad que la reflexión sea realmente profunda y sincera para que el Hombre supere este momento crítico y encuentre un modo de vida más equilibrado.

En su libro, Lacueva ha querido conciliar la filosofía maya con la actualidad y describe una investigación amena y entretenida. Se mencionan los últimos descubrimientos de la Nasa pero, también, interviene fuertemente la imaginación. Así pues, el autor pretende con esta novela que entremos de una vez en el “Tiempo del No tiempo” y que encaremos nuestro miedo a cambiar.

SOLOVKY: Archipiélago infierno. Por Mar Solana


Punzantes y repetidos golpes en la puerta invadieron la quietud de la noche, fulminantes; dueños de todos los espacios, hendieron el fino velo que separa el sueño de la realidad… Llegaron a nuestra existencia como máquinas del infierno, a culatazos de fusil. “Aleksei Vasíliev Repin, enemigo del pueblo, desde ahora su trabajo queda confiscado por el bien de la nación…”, pronuncian sin pausa los toscos labios de un rostro vacío, salpicado por terribles sombras…Enemigos del pueblo ajusticiados en lugares diseñados para morir. La libertad era una libélula sin alas que agonizaba patas arriba, sometida a los cánones de alguien que jugaba a ser Dios. “¡Al menos díganme dónde le llevan… ¡¿Qué van a hacer con él?¡ Pozhalusta!…”.

Estoy muerta en vida. Las flores de ayer siguen frescas; un denso aroma, como un bálsamo hecho de polvo, fruta y almizcle golpea mi nariz… y mis recuerdos. Cada gladiolo, cada crisantemo, cada rosa, se estremece con la sal de mis lágrimas. Permanezco horas en este sitio glacial, rodeada de un silencio mate.  Mi cuerpo es como la funda de un violín, que dejó de respirar acordes aquella mañana de 1934…“Ya tebya lyublyu!”, fue lo último que él musitó mientras cruzaba a empellones el umbral de la puerta.

Dicen que el miedo extremo paraliza, detiene: te deja en el sitio, con las intenciones desnudas y el ánimo hecho añicos. Mi alma se fue con él, el violín no suena sin el arco, es un receptáculo que sólo alberga el silencio de acordes hueros y de melodías apagadas…

Nos dijeron que Aleksei murió diez años después, terriblemente torturado y masacrado en Solovky, el archipiélago del infierno, así bautizaron aquel Gulag. Polvo al polvo…su cuerpo regresó a la tierra y su alma voló conmigo hasta aquí, lo trajo una libélula a la que le volvieron a crecer las alas. Por eso vengo todos los días y le traigo flores recién cortadas.

“Ya ustala”, sólo espero dejar este cuerpo muy pronto y mi alma recuperará su melodía (…)

Esa madrugada, encontraron a Klara postrada sobre el laude, sonriendo y con los ojos todavía húmedos, inerte y fría. Sus dedos se entrelazaban como la hiedra en aquellas letras doradas que todos los días regaba con sus lágrimas: “Aquí yace el alma de Aleksei Vasíliev Repin…”.


Mar Solana

Blog de la autora

Monedas Falsas. Por María Dolores Almeyda

…Eso es lo que tengo que hacer, ponerme guapa y salir a la calle, la cabeza alta, la mirada altiva, así, sin darle a nadie la satisfacción de verme hundida o sentirme cercenada como el tronco del árbol que ayer estaba erguido.

Tengo que pensar así. No ha pasado nada. Será como volver a empezar, recordar los viejos signos, el lenguaje olvidado de las miradas, la antigua seducción y el coqueteo… Iré al gimnasio y fortaleceré la piel que me cuelga por todos lados, utilizaré de nuevo los viejos zapatos de tacones altos, y si no puedo con ellos me compraré unos nuevos de plataforma. Haré que me olvido de todo para no sentirme abandonada.

¿Por qué para voy a engañarme? Mi situación no es otra. Por más vueltas que quiera darle no hay otra forma de llamar a esto. Me han abandonado, mi marido me ha dejado, estoy sola en casa, en esta casa enorme que se me cae encima, que me aplasta y me ahoga. Pero tengo que superar esta vejez, tengo que hacerle frente al desasosiego, tengo que acompañar como sea esta soledad.

El primer mes lo he pasado en la cama llorando; el siguiente lo he pasado borracha, en la cama y llorando, y a partir del tercero quiero pasarlo libre y enganchada al carro de la vida y las oportunidades.

A ver cómo lo hago… Porque una cosa es salir a la calle con la cabeza bien alta y mirar de frente a los demás, y otra mirarme a mí misma sin contener las lágrimas, y ver cómo se me está corriendo el maquillaje, sin tener arrestos para disfrazarme de mujer feliz, sin conseguir olvidar que ni siquiera me estoy acicalando para verme guapa cuando en lugar de ponerle a la vida una sonrisa, se me cae un pliegue de labios quebrados, que si no fuera por la tristeza, parecería cómico.

Soy una moneda falsa. Estoy haciendo fraude y engañando al fisco que tramita los chantajes a los corazones rotos. Lo peor de todo es que lo sé y me pago en especies y hago devoluciones y reinvierto en créditos que no producen nada…

Si pudiera saldría ahí fuera y le pediría a la vida que me leyera mis derechos.


María Dolores Almeyda
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Bienvenido. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada
Bienvenido

a mi cuerpo.

Espera en el salón,

por favor;

estoy aún

fregando mi piel.

Está tan sucia

de recuerdos…

Él se ha ido

hace poco tiempo

y me ha dejado

la foto de boda

entre mis vértebras.

Abiertas y

cubiertas de

quemaduras

—tanto fuego en su boca…—

Mira mis piernas.

Están plagadas

de varices y fantasmas

de tanto atajar sus dedos

por ellas.

Tengo aún los arañazos

frescos en los ojos,

—recuerdos vivos

de muchas noches

sin noche—.

Mi pelo se extiende

en el pasillo,

como una alfombra

pisoteada y con

agujeros

—desahucio de caricias

en mis cabellos—.

Y ahora,

sentada en el sofá

de mi locura,

aúllo

porque él se ha ido,

llevándose los muebles

de mi cuerpo.

Dejando tan sólo

aquel espejo pintado

con restos de carmín

te quiero,

que seas feliz…

 

Bienvenido a mi cuerpo,

ya puedes pasar.

He terminado la limpieza.

Tengo

la nevera de la vida vacía.

Iremos juntos a comprar.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

Poeta del pueblo (A su memoria). Por Juan A Galisteo (Galeote)

Cruzaste el abismo de estrellas poeta,

y aquí, en esta tierra, solos nos quedamos,

dejaste tus versos, hasta una saeta,

que hablaba de un cristo ¡Rey de los gitanos!

Seguiste la senda por ese camino

donde van los sueños más tarde o temprano;

con tus mismas huellas llegaste al destino,

y lo hiciste antes que Manuel, tu hermano.

Desde la grandeza de esa Andalucía,

Sevilla, tu cuna, te ofreció su manto,

y muy pronto tu alma creció de alegría,

en un pensamiento de luz y de encanto.

Tus poemas llenos de filantropía,

cuestionaron firmes el valor humano,

llevaron razones, la filosofía,

de una vida misma con acento llano.

A un olmo caído, con fervor ardiente,

dejaste tu aliento de amor y de halago,

mientras la desdicha cercana y doliente

de tu tierna esposa, miraba a otro lado.

Después, la miseria de la guerra daba,

con infamias crueles, tristes desengaños,

las ideas fueron creciendo y lloraba

la noble inocencia al pasar los años.

Cubrió aquella tarde una densa niebla,

por la misma senda de polvo y de llanto,

que un exilio amargo surcara la tierra

ornando tu fosa, un ciprés muy alto.

Y tú, contemplando pinos piñoneros,

soñabas caminos de la tarde ¡largos!

mil noches de insomnio, patios, limoneros,

la lechuza y lejos los cortijos blancos.

Poetas del mundo, de rima y de acento,

de humildad sincera ¡no os quedéis callados!

hoy, la estrofa lanza suspiros al viento,

recordando el alma de Antonio Machado.

 

Autor: Juan A Galisteo (Galeote)
Del blog del autor
Nominación en el Certamen (Revista Azahar)