Junio. Por María Dolores Almeyda

Indeseable habías de ser, vulgar y chapucero

Jugando a ser el centro de un estado de extremos inquietantes.

Canalla insolidario, Junio farsante

Creyendo ser el inventor del sueño de soñar el sueño más perfecto.

Patético payaso predecesor de un tiempo de soledad inerte.

Junio asesino que vuelve la mirada hacia el cadáver

Por ver si después de haberme muerto sigo latiendo aliento de esperanza.

Cobarde lamedor abriéndole la puerta a los veranos,

Descosiendo las grietas la herida, lanzando dentelladas sobre la piel vencida

y agotada

Inútil y maltrecho, atroz caricatura de un mes que pudo ser la pieza más querida

Y sólo fue rompedor de ilusiones, el cumplidor de la orden vengativa,

Deshacedor de sueños, rufián de rufianes, grotesco y repugnante…

Ya sé que no tengo vacaciones, que no aprobé la historia ni el lenguaje,

Que la filosofía me puede y me rechaza, que el cálculo no va con mi ciencia inexacta,

que de todas las materias de la vida no apruebo ni las ganas de vivir.

Pero ya me decían, me avisaban

Que éste Junio no tiene solución, que es corruptible, sobornable,

Es un hijo de nadie, un bulto contrahecho

Del que nadie quiere hacerse responsable,

Una flor sin olor nacida en el barbecho.

Junio…

Incensario de Corpus Incorruptos, rústicos y silvestres jaramagos

Alfombrando las calles del divino cortejo; asistencia obligada o te quedas sin dioses.

Verbos irrepetibles, inconjugables aún, a estas alturas…

Yo te ofrezco mis venas para que las abras

Y si no, te doy el corazón para que muerdas. Los meses no tienen corazón,

pero tú podrás sobre el mío ejercer la ceremonia de la muerte.


María Dolores Almeyda
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El globo y la nube. Por Mar solana


Amarillo y Naranja miraban boquiabiertos e impotentes como su hermano, el globo Violeta, se alejaba cada vez más deprisa hasta convertirse en un puntito apenas visible sobre el fondo celeste. La claridad de un día de primeros de junio permitió ver cómo un firmamento cristalino lo engullía sin piedad. “¡Papi… mami… se me escapó un globo!”, fue lo último que oyó Violeta flotando angustiado, antes de perderse en el azul de un cielo insondable.
Sintió mucho miedo y la sensación de haber perdido algo muy valioso: la ilusión de su niña, esa manecita temblorosa que minutos antes sujetaba su cordel con una sonrisa y la admiración más brillante que jamás viera Violeta en la mirada de un pequeño.
Mientras ascendía, no podía hacer otra cosa que dejarse llevar por una suave ráfaga de aire de carrillos regordetes que no paraban de soplar. Se acordó de sus hermanos y algunas lágrimas resbalaron por sus inflados mofletes como gotas de lluvia. Subir, subir…, apenas le quedaban fuerzas y se encontraba mareado. De pronto, algo blando detuvo su caótico vuelo. Rebotó y pudo ver como una densa capa blanca le sonreía… parecía una margarita gigante… ¿o era un tren? Algo desconcertante, desde luego. Si miraba durante un rato esa especie de humo blanco salido de una pipa gigante, podía ser muchas cosas, ¡hasta un globo!
?¡Hola, soy doña Nube! ¿Quién eres tú? ¡Me gusta tu color!?dijo atropelladamente al mismo tiempo que jugaba a propinarle pequeños empujoncitos a Violeta.
?Hum… soy un… globo…
?¡Eso ya lo veo, tonto! Eres el precioso globo de un niño, que una vez
más… ?exclamó mientras por la abertura de su gran sonrisa se colaban, traviesos, algunos rayos de Sol…? ha dejado escapar ¿Cómo te llamas?
?Violeta…
?¡Claro! En el cielo decimos que el violeta es el color que nos ayuda a aprender más cosas y a hacernos mayores sin dejar de sonreír…Lo mismo te has soltado porque hay algo que debes…
?¿Soltado? ¿Yo? ¡Yo no me he soltado! Mi niña no me agarró bien y… ?dijo Violeta muy enfadado.
Cuando por fin consiguió recuperar la calma, le habló a doña Nube de sus hermanos, del puestito de globos donde había vivido, allí era inflado por las mañanas y desinflado por las noches. Hasta que fue escogido para hacer las delicias de otro pequeño. Lo demás ya lo sabía. Nube y Violeta se hicieron muy buenos amigos, los mejores. Nube acariciaba a Violeta con sus brazos de humo blanco protector y le contaba historias de águilas, gaviotas y cometas extraviadas como él. Violeta se dejaba querer y se balanceaba, sintiéndose a salvo de todo, en el fresco y denso regazo de Nube.
Pero un buen día, sucedió lo inevitable. Tormenta acechaba y Rayo dejó ver sus iracundas lenguas como cientos de culebrillas fugaces, estrepitosas y blanquecinas. Nube fue perdiendo densidad y se volvió gris. Sus brazos de humo blanco protector desaparecieron y por su sonrisa ya no se colaban los rayos de Sol; sólo se veían los inquietantes destellos de Rayo. El cielo se volvió una maraña gris y Violeta temblaba con cada retumbar; parecía como si un gigante muy enfadado, más allá del horizonte, estrellara sus palmas contra un tambor descomunal. De pronto, todo se volvió agua y viento. Violeta ya no sabía dónde estaba su amiga Nube y sus lágrimas se sumaron a las gotas que se precipitaban en fuertes sacudidas. Con cada envite que le daba la ferocidad de un viento huracanado, fue bajando a gran velocidad y casi sin darse cuenta se encontró flotando cerca de un caudaloso río. Se dejó mecer por el aire de aquel lugar algo más calmado y vio con alegría como de nuevo salía Sol. Su tibieza le hizo sentir una felicidad irreconocible, como si la tormenta se hubiera llevado también todos sus temores. Ahora todo era pleno, grandioso y mágico. Todo volvía a comenzar cuando parecía acabarse…
De repente, Violeta escuchó una voz familiar que salía de un recodo del río: “¡Eh, Violeta, mi globito querido,… ahora estoy aquí, con Agua, no he desaparecido! Algún día volveré a tener mis suaves brazos de algodón y podré ser lo que tú quieras. Y estarás conmigo, pase lo que pase…”. Eso fue lo último que oyó Violeta, dejándose balancear por la mayor de las dichas, cuando desapareció entre unas tupidas zarzas… Un ruido seco, rotundo… y todo se hizo Aire.
Violeta jamás volvió a ser un globo, pero estuvo siempre al lado de su gran amiga Nube ?tal y como ella misma le aventuró en sus últimas palabras de Agua que él escuchó con bravura de Aire renovado?.

(*) La pintura es de Fabián Margolis.


Mar Solana

Blog de la autora

Canto a Cádiz (Ciudad de plata). Por Juan A Galisteo (Galeote)

 

Allá, donde el mar se esconde

y la tierra se separa,

como la noche y el día,

en el tiempo y la distancia,

Cádiz, se queda dormida,

adentrándose en el agua,

en la quietud del silencio,

del misterio y la nostalgia.

Allá, por el horizonte,

desde esas tierras lejanas,

donde el astro-rey se esconde

y acaricia con su calma,

dando consuelo y cobijo

o tal vez, la paz al alma,

una diosa de Fenicia,

llegó hasta ti, enamorada.

Vino para conocerte,

y entre las espumas y algas

que el mar genera en sus ondas,

junto a ese viento que brama,

navegó, sin miedo alguno,

dentro de un ánfora blanca.

Y al sentir Cádiz, su imagen,

desde su cuna de plata,

despertó, entre dos suspiros

profundos de agua salada.

¡Cuánta historia tienes, Cádiz!

Las olas que hacia tus playas

dejaran tanto recuerdo,

trajeran tanta esperanza,

también te dieron un nombre

que culminó tu semblanza.

¡Bella ciudad eres, Cádiz!

”La más antigua de España”

 

 

Autor: Juan A Galisteo (Galeote)
Del libro café Boulevard
Nominación en el Certamen (Revista Azahar)

PINGO ARGENTINO. Por Betty Badaui

Betty-Badaui

Inocente, feliz y descuidado
te veo galopar en la llanura,
no será mitológica tu altura
pero tienes al ángel a tu lado.

Al Bureq tuvo un Dios a su cuidado,
fantasía inconclusa que perdura,
hazaña sin verdad y sin montura:
tan distante fue aquel antepasado…

Yo te observo y calculo que en los vientos
vas dejando tu estirpe campesina,
tu mirada, tu vértigo veloz…

Y absorta en tu galope y tus alientos
que recorren la cinta matutina,
me inclino emocionada y rezo a Dios.-


BETTY BADAUI
Argentina
BLOG de la autora

Momentazo «Feisbook». Por Brujapiruja


Inicie mi andadura en Fecebook invitada por una querida amiga del chat donde nos reunimos los amigos del Canal Literatura. Ella, aventurera donde las haya, despliega velas y va en busca de otros puntos de amarre según le apetece. El caso es, que de nuevo ha cambiado el rumbo de su nave, ha cerrado su cuenta en FB y se ha vuelto a la “taberna” del chat, porque un alma bucanera no puede sentirse bien en una red social tan encorsetada como el “Face” y allí me ha dejado investigando como se relaciona el personal en un “libro con Cara”.
Esta red que fue creada para que los amigos de la universidad estuvieran en contacto y planificaran sus fiestecillas, no alcanza ni por asomo la versatilidad, libertad y frescura de las redes anónimas, aunque tiene los mismos peligros, o más. Esa sucesión de carteles promocionales que aparecen en la pantalla, está llena de frases lapidarias, sentencias, autobombo, obviedades y algunas cosas que no nombro, porque me dan vergüenza ajena. Luego hay otro grupo de gente encantadora, que expone sus opiniones o sus trabajos con naturalidad, comenta con gracejo, contesta siempre los comentarios y aporta enlaces específicos de su área creativa o su trabajo verdaderamente interesantes. Aún no he terminado mi estudio sobre esta parte de la red, que según dicen tiene 400 millones de habitantes, pero que no deja ser un pueblecito (máximo 5000 amigos), en la ciudad “facenerosa”.
Me llama la atención que existe una carrera por ver quien tiene mas “amigos”, por lo visto con menos de 2000 amigos eres un pobre desgraciado, así que mucha gente acepta a todos, conocidos o no, con tal de subir su ranking y a fin de que sus mensajes publicitarios lleguen al mayor número de personas. Pero claro, que le vas a decir a un desconocido que te pone una frase en su muro como: “Me voy de paseo con los niños” o “Buenos días amigos, el sol sale por el este y se oculta por el oeste”, pues la gente lo tiene claro y las respuestas están predefinidas para no calentarse mucho el tarro. Ejemplos como: “Genial pepe”, “eres un crack tio”, “Que Dios te bendiga” “Güay gurú” “Eres cojonudo” y un sin fin de etcéteras laudatorios, porque esa es otra, a ver quien es el guapo (con foto incluida) que le dice que es un cantamañanas. Y si por alguna razón discrepas del postulado mañanero, pues o no te contestan o te dicen que te ciñas al guión, es decir, que si no estas de acuerdo con que el sol sale por el este, que te lo calles y no montes gresca. Vamos, de comunicación horizontal nada de nada. Hasta he llegado a ver a un señor enfadadísimo enarbolando su honor y despreciando los comentarios de un desconocido en el muro de otro señor que probablemente tampoco le conoce. Y yo me pregunto ¿que hace alguien así en internet?, mejor que se reúna en el casino de su pueblo con sus amigos de toda la vida ¿no?.
Bueno, a lo que iba, en uno de los pocos intercambios “facenerosos” de opiniones frescos que he tenido en esta red, fue cuando hice un comentario similar a este y un contertulio, que no está entre mis amigos, tuvo a bien, por fin, llevarme la contraria con muy buen humor (esto es algo imprescindible en la red) y me ha proporcionado lo que he llamado “Momentazo Feisbook”, es decir crack, güay y chuli en una sola frase con preposiciones, artículos, conjunciones, comas y todo. Un lujazo que ya tengo enmarcado como recuerdo. Por supuesto puse un «ME GUSTA»: “Un abrazo Luisa. A pesar de los pesares, eres una crack muy güay y me han gustado y me han parecido muy chulis tus opiniones.”
Este contertulio, que como digo no está en entre mis “amigos”, me ha sorprendido muy gratamente, porque si bien no pensamos lo mismo, los dos sabemos que internet está para opinar, discrepar, coincidir o le que se tercie, pero libremente.
Totxo, va por ti 🙂

Hasta el momento, el balance entre redes para mi está claro. Gana la taberna por goleada. Pero quien sabe, quizá en un tiempo mejore mi apreciación.

Brujapiruja

Mi fuego sirve para . Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada
Mi fuego sirve para
engendrar agujeros
de luz
en mis entrañas
(si te vas lejos de
mi pelo,
todo se vuelve
tan oscuro…).

Y sirve también
(mi fuego)
para espantar
los fantasmas
que pueblan
mis huesos
(cuando no
duermes conmigo,
hay tantos…).

Mi fuego sirve
para incendiar
mis pezones
de futuro
(ambos sustantivo
viven dentro
de tus manos).

Pero mi fuego,
para lo que no
sirve,
por mucho
que esperes
leerlo en
estos versos
es para
hacer lo
mismo que
un mechero.

Para eso están
otros escritores
y otros
poemas.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora