Tristeza. Por Almudena Aibar Hidalgo

«Cuando sientas que la tristeza te nubla la vista y el soleado espíritu que es tu esencia, cuando sientas cansancio existencial, cuando esté saturada tu capacidad de tragarte injusticias como puños, sin ser capaz de digerirlas; entonces busca desesperadamente la inspiración en aquellos que luchan minuto a minuto para compensar tanto sufrimiento, tanta maldad, tanto odio.»

Almudena Aibar Hidalgo
Escritora

Reconstrucción del tiempo. Por Jcle

Posponer la promesa de la muerte
sin siquiera saber de la otra vida,
es quedarme contigo sin quererte
comparar con ninguna otra partida.

Ésa es la fe: relegar el presente
a cambio del gran luego y su quimera,
apostar en la hípica el cociente
al único caballo de madera.

Por escogerme entre tus pretendientes
y aún no mirar atrás… pago esta cena.
Si por seguir conmigo entre tus dientes

no te pintas los labios y te fugas:
pon a mi corazón esta cadena
que me ata a tu vejez y tus arrugas.

Jcle

Travesía del desierto. Por Juan Ballester

Cuánta penuria, cuánta, invadiendo el camino,
quitándote la fe, la luz y la sonrisa;
cuántas piedras clavándose bajo tus pies descalzos
sin tener quién alivie ese dolor oculto.

Cuántas pruebas y obstáculos hasta llegar al beso,
hasta alcanzar la cumbre de un mañana distinto,
cuántos perros ladrando detrás de cada curva,
embriagados de sangre, de distancia y de noche.

Cuántas dagas, amor, llenan los calendarios,
cuánta sed derramada sin conocer tu boca,
el desierto se extiende más allá de tu nombre
como un polvo viscoso que preludia el olvido.

Cuánta palabra presa en el mar del silencio,
cuánto abrazo truncado, cuánta caricia huida,
cuánto verso pendiente de un imposible encuentro,
cuánto sueño entre sábanas que no nos pertenecen.

Cuánto morirse en vida arrastrándose a ciegas
añorando el descanso de unos brazos amantes,
cuánto esperar a solas a que acabe este invierno
y tu cuerpo y el mío se confundan en uno.

© Juan Ballester

Utopía. Por María Dolores Almeyda

Callejea por la vida huyendo siempre como un animal sin tregua

Perseguido.

Se duerme en la sinrazón de la apariencia instalado en las esquinas

del olvido.

Tiene claro que no sabe a dónde ir, que ni quiere ni le quiere nadie

y piensa que es su sino.

Pero alguien le dio un ejemplo de lo que era la esperanza.

No es Lázaro, y sin Dios, de pronto se despierta, se levanta

y sueña.


María Dolores Almeyda
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La próxima revolución. Por Antonio Santos

La sociedad que tenemos es producto de lo que somos. Si queremos cambiarla, debemos cambiar nosotros. No importa el sistema que instauremos.

Capitalismo, socialismo, democracia, dictadura, monarquía, república, todos han fracasado y fracasan porque el problema somos las personas.

Es el ser humano el que debe cambiar, dejar atrás la versión beta para convertirse en el nuevo hombre. Mientras esto no ocurra, todo cambio externo será inútil, toda revolución social traerá sólo un intercambio de papeles entre explotadores y explotados, victimas y verdugos. La revolución francesa engendró a Napoleón y a la burguesía capitalista, la revolución rusa al estalinismo, la china al maoísmo, la americana al imperialismo yanqui…

Así somos y tenemos lo que nos merecemos. Pero no hay que caer por ello en la resignación ni en el nihilismo. En la nueva revolución, no habrá que tomar las calles, ni el parlamento, ni levantar cadalsos ni fusilar a nadie. Bastará con sacudir el letargo de nuestras conciencias, dopadas con la basura materialista y romper los grilletes del miedo a pensar y vivir libremente, sin dogmas ni convenciones.
Así lo expresaba J. Krishnamurti en 1966:

“Es muy importante traer a la mente humana la revolución radical. La crisis es una crisis de conciencia, una crisis que ya no puede aceptar las viejas normas, los viejos patrones, las viejas tradiciones. Y, considerando lo que el mundo es ahora, con toda la miseria, conflicto, brutalidad destructiva, agresión, etc., el hombre es aún como era; aún es brutal, violento, agresivo, posesivo, competitivo y ha construido una sociedad en estas líneas…
…Tienes que hacer una transformación radical de tu mente: no aceptar las cosas como son sino entenderlas, digerirlas, examinarlas, entregar tu corazón y tu mente a cada una de las cosas que tienes que averiguar: una manera diferente de vivir.
Pero eso depende de ti y de nadie más porque en esto no hay ningún maestro, ni alumno, ni líder, ni amo, ni sirviente. Tú eres el maestro, el alumno, el amo, el gúru y el líder, tú eres todo. Y entender es transformar lo que ya es.”


Antonio Santos
proscritosblog.com

LA EMBOSCADA. De Iván Humanes


El libro
Cuando un detective huye de su propio instinto, es que ya ha encontrado al culpable. Un singular análisis de la condición autorial, reflexionando sobre la creación y la literatura a partir del formato de la novela negra. El código asfixiante y oscuro de este género, cuyos protagonistas son individuos que se mueven en la procelosa marea de la decadencia moral y personal, se usa aquí para desentrañar la verdad de la voz narrativa. Un planteamiento original sobre la condición de autor, un juego de superposiciones donde el papel de sospechoso y de investigador rebasan la frontera de la ficcionalidad para hacernos patentes del drama y la catarsis implícita en el hecho creativo.

El autor

Iván Humanes, nacido en Barcelona en 1976, es licenciado en Derecho. Tiene en su haber varios premios por sus obras en prosa. Colabora en diversas revistas literarias. Ha publicado tres libros. Actualmente, prepara el lanzamiento de su último libro (titulado Los caníbales), y se estrena en la novela con La emboscada.

PRESENTACIÓN: El sábado 2 de julio a las 19 horas se presentará LA EMBOSCADA de Iván Humanes (Ed. InÉditor), en LA CENTRAL de EL RAVAL (C/ Elisabets, 6 – Barcelona). Intervendrán Rolando Sánchez Mejías y Leonardo Valencia.

Editorial InÉditor

¡Libres!. Por Juan A Galisteo (Galeote)

Oscuros gorriones con aspecto rudo,
que cruzáis volando mi humilde ventana,
rompéis en el aire un ronco murmullo,
despertando el sueño de la madrugada.
Con plumaje fuerte, con tosca presencia,
no aceptáis lisonjas, ni halagos fingidos,
de esas vanidades, porque quedan presas
entre los barrotes de otros pajarillos.
Gorrioncillos libres, que vivís saltando,
sin ser sometidos a las crueles rejas,
el mundo os admira y hay quién murmurando
de su bello encanto, luego se lamenta.
Son esas cadenas tan duras, que al punto,
al irse cerrando los sueños alejan,
y en su cerco amargo, en su cepo inmundo,
las locas pasiones del alma te dejan.
Hay algo más noble en estos gorriones
que al viento chirrían sin lanzar gemido,
que comen migajas de cualquier pan duro
ó de las semillas de tantos caminos.
¿Hay algo más bello sin tener belleza?
¿hay una elegancia más sencilla y pura?
ó ¿es quizá, más digna la oculta tristeza,
que esconden las jaulas y sus amarguras?
Si no hay libertades, ¿de qué sirve el mundo?
la inmensa fortuna, los mares, el viento;
Libertad, paloma de vuelo profundo,
como los gorriones, hoy libre me siento.

Juan A Galisteo (Galeote)
del libro Café Boulevard