Un poema de Salustiano Masó. Por Katy Parra Carrillo

Atrás en la distancia queda el humo quedan las siemprevivas avergonzadas de morir el pañuelo con que se dice adiós a un amor imposible quedan las máscaras con sus medias lágrimas el pan de la boda y el de los años de hambre atrás en la distancia queda la fuente tú y yo como dos llamas niñas que se dan alimento granos de uva que se disputan las avispas quedan abrazos con dolor de diamante partido el juguete mágico que jamás nos regalaron la pena que nos cayó de los aleros el vino que nunca nos emborrachó bastante quedan los… Leer más

Caronte. Por Mari Cruz Agüera

La noche te ha llevado hasta su fondo; se abre ante ti la puerta y en la antesala oscura del olvido que precede a tu sueño, hay un tenaz murmullo de preguntas golpeando tus sienes. Sales de ti y observas desde lejos tu soledad esparcida entre las sábanas; ¿quién habita ese cuerpo sin tu nombre? ¿qué vacíos convergen en su carne? Las fauces del silencio desvelan entre sombras sus colmillos y comprendes la pauta: Hay un río en tu sino y otra orilla ¿quién te ama para darte la moneda? Mari Cruz Agüera Leer más

Esta mañana. Por Yolanda Sáenz de Tejada

A veces, bajamos dentro de nosotros. Tanto, que no encontramos la salida (tan simple, que no la vemos). Entonces necesitamos una mano llena de locura que nos agarre de los intestinos y nos saque al exterior. Por eso este poema. Por las bajadas y por el maravilloso subidón.   Esta mañana, me he despertado enterrada dentro de mí.   No podía salir de mi asombro, ni de mi piel, ni de mis entrañas…   Estaba atrapada en una Yolandalacrada.   He gritado fuerte, muy fuerte; pero todos dormían profundamente y mi voz era el anticipo de una lágrima seca; el… Leer más

La tercera pregunta. Por Mónica López Bordón

En tu melodiosa desnudez escribo el estallido que no te abandona: ¿cómo escapar? Luz y pregunta en tu cabeza acostumbrada a la rebeldía del cabello ondeando los misterios del mundo. Tiene el alma su división iluminada en heliotropos abiertos que partirán mañana como si fuera la última lluvia, la última gota abrazando la respiración de la noche. Vuelan las gaviotas y nadie responde en el fondo de mi garganta. *Cuadro: Óleo de Waterhouse Mónica López Bordón Blog de la autora. Leer más

Acuerdo para dos. Por María Dolores Almeyda

Nos pusimos de acuerdo para escribir un nombre, y mientras tú escribes el mío cien veces con tu letra de hombre, precisa y clara, sesgada y contundente, -combinación perfecta de gesto y armonía-, yo voy pintando signos que se leen sin orden, sin concierto, atropelladas… …Palabras, disimulos, rencor, tarjetas de visita, mercado común, Nixon, Biafra, Pakistan, conquistas espaciales, hambre, sed, desequilibrio, miedo. Política, evolución, revaluación de precios, nueva generación. Operaciones, cambios, garantías, reclamaciones, recursos, apelaciones, ruegos. Consejo de guerra (Burgos), política de ficción, carreras contra reloj, literatura, drogas, dispersión, robos de coches, secuestro de una niña, de un cónsul, de… Leer más

Ojos anónimos. Por Luis Oroz

Has vuelto una vez más sobre tus pasos el rastro de una estela interminable. No hay agua en tu paisaje, no hay orillas ni pájaros que asuman el vacío de unos ojos anónimos. Pero miras las páginas, reconoces la playa y resumes tus olas como un cuento en la boca de tu madre. De lado a lado expiras tu silencio. Tal vez extraviaste la piel detrás de los sentidos, como el -¡amor! de un ciego; hundiste tus palabras al oído de la oscuridad y nadie pudo abrirlas. -¡Escúchate y comprende! Sólo existe el abismo cuando el eco responde, cuando encuentra… Leer más

“Rebozado de pestañas” Por Yolanda Sáenz de Tejada

“Rebozado de pestañas”, así se llama la receta que voy a preparar esta noche para cenar. Te arrancaré una a una las orillas de tus ojos (prometo no hacerte daño, mi amor) y en su lugar colocaré el tallo de una rosa roja (sin espinas). Las iré metiendo en mi boca (las pestañas) hasta condimentarlas con mi saliva. Y las escupiré (procurando no salpicar) en el plato de la harina —no les pondré huevos, últimamente sobran en esta casa—. Y así, con tallos en los ojos, ya no podrás abrirlos y dejarás de mirar con deseo a todas las mujeres… Leer más