Agradecer. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Según el diccionario, gratitud, significa reconocimiento… Es sencillo, tú me ayudas y yo, sonriendo, te lo agradezco con una preciosa palabra: gracias… Entonces: ¿por qué vamos tan rápido que no valoramos el tiempo que los adultos y los niños nos dedican para ayudarnos? … a Noemí, la niña grande que me recordó que a veces se nos olvida agradecer las cosas.   Candela se escapó de mis brazos y se llevó su pequeño corazón arrastrando entre las piedras. ¡Ten cuidado! le grité cuando ví su órgano rodar calle abajo. No entendí porqué la niña se había enfadado, ni siquiera porqué… Leer más

Algunas cosas perdidas. Por María Dolores Almeyda

Suelo perder la vergüenza, la memoria, el autobús… Perdí el tacón de un zapato bajando por la escalera; perdí la sombra, una muela, un premio en la lotería, una amistad que tenía, una apuesta, una abuela y un botón. Voy perdiendo las consignas, las insignias, los estigmas y las ganas de vivir. (O las pierdo o se me olvidan) También he perdido un pelo que engordó como un fideo en el plato de la sopa. Perdí un perro que tenía al que no le puse nombre; un día pierdo las llaves, otro el rumbo y otro el norte, la raíz… Leer más

Ostalinda,la niña gitana. Por Yolanda Sáenz de Tejada

A mi amiga Isabel, que lucha además de con sus manos, con sus entrañas. Ostalinda tiene ocho años y saca notables en la escuela. —Teoremas hinchados de ilusión.— Vuelve a casa corriendo cada día y entra a borbotones en la estancia (así, como acunando con sus rizos el aire de la atmósfera). Después de comer, ayuda a sus hermanos a descargar la furgoneta del mercado —que cada día va peor—. Ostalinda tiene el pelo negro y los ojos ensortijados. Y asoma entre su piel —de golosinas y café con leche— un brillo de jardín de infancia. (Las niñas gitanas también… Leer más

La casa que me habita. Por María Dolores Almeyda

Ando sola, Derramada la vista sobre el suelo. Como sola, Sin saber lo que como y a destiempo. Sueño sola, Con las manos cerradas y los ojos abiertos. Canto sola, Despreciando los tonos, inventando el solfeo. Bebo sola, Tapándole la cara a los espejos. Duermo sola, Con un calor estéril calándome los huesos. Ando, como, sueño, canto, bebo, duermo sola. Pero no vivo sola. La casa que me habita está llena de espectros María Dolores Almeyda Puedes leer a esta autora también en la sección Relatos Leer más

Aire,aire,aire… Por Yolanda Sáenz de Tejada

Para Chari, que construye palacios de amor con ladrillos nuevos. Hoy, mientras dormías, he abierto tu cuerpo. Me he metido dentro y, subida en una cáscara de miel, he recorrido tus venas (hacía demasiado aire en tu corazón y me he tenido que recoger el pelo). Después he cerrado las ventanas de tus gritos y he abierto, con mi lengua, la puerta de tus besos. Estoy agotada. He trabajado mucho esta noche dentro de ti… Ojalá cuando te despiertes vuelvas de tu abandono y quieras ser tú —entonces— el que quiera estar dentro de mí. Yolanda Sáenz de Tejada Colaboradora… Leer más

Díptico memorial (A Francisco de Quevedo y Villegas). Por Andariego

1 Mucho quisiera comprender del cielo, que es el que rige la naturaleza, la vida, los designios, la riqueza, cuestionando el valor y el tono fiero. Hoy firme en el recuerdo, aquí prefiero, dejar que vuelen a través del viento, tus obras, tus poemas, que ya siento salir de mi interior con desconsuelo. La poesía, ese arte inteligente, recogida en formato de escritura, desde un impulso al otro diligente, navega en el misterio con soltura, transmitiendo un sentido diferente, según quién lo interprete en su lectura. 2 Tu poesía, hoy viva en la memoria, de un tiempo oculto y una… Leer más

Abrazarte. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Abrazarte, por la noche mientras yaces. Abrazarte, por detrás, mientras trabajas (es tan lindo ver tu ternura sujetando las gafas de vista cansada). Abrazarte, el sexo mientras me habitas, delirante, como un animal sagrado. Abrazarte, las lágrimas que nunca derramas y que te lamería hasta mutarme en pez. Y abrazarte, fuerte, muy fuerte, hasta sentirme huérfana (de piel y de huesos) cuando, dormido, me dejas para darte la vuelta en la cama. Yolanda Sáenz de Tejada Colaboradora de esta Web en la sección «Tacones de Azucar» Blog de la autora Leer más