Dos poemas de amor. Por Galeote

I Cautivo de ti, vivo en silencio, contemplando serio y mudo en el vacío, como pasa ese segundo con el tiempo, y estoy solo, mi carácter seco y frío. Solitario, en un rincón que me recibe, como una simple realidad oscura y cuerda, acompañado al pensamiento que no pide, y sin embargo, prevalece en mi sentir, tal, que me inquieta. Y luego, ¿qué estoy sintiendo? ¿qué estoy viviendo? o ¿qué intento perseguir en mi abismo incorregible? Tú, eres vida que yo amo, pienso que al soñar soy inflexible, pero no sé del amor; quizá en vano juzgue mal y es… Leer más

Tus manos. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Me gusta encender, después de cocinar, una vela de vainilla en la cocina (mata el olor a pasado y a comida). Hoy, que he cocinado tus manos, he encendido dos (olía demasiado a ti). La punta de tus dedos estaba deliciosa, he chupado todos los versos que se escondían en ellas. Pero también, —y esto duele— he chupado tus miserias… Por ejemplo, que nunca dejas propina en los restaurantes y que a los que piden en las calles, les gritas (ahora, sin manos, quizás tengas que pedir tú). Y que cuando vuelves borracho a casa, pegas a tus hijos y… Leer más

La sinfonía de mi vida. Por Platt

Era de noche. El aire se reía entre las lenguas verdes de los sauces. El río se desliza, entre murmullos, lento. La sinfonía de la noche da comienzo: las ranas, los grillos y lechuzos y el clop-clop del salto de los peces y a su orilla, callada, voy pensando. En el desfile de mis pensamientos sueltos, tu imagen, viva, hecha de añil, de aire, de ruido y de cauces salta y ríe y se esconde y llora… Y el que salta es mi cuerpo y el que ríe es mi eco y se esconde mi alma a llorar tu recuerdo…. Leer más

Los dos soles. Por Galeote

Quedaba la mar tranquila, cuando la luna, en la brisa de la noche despertaba sus bellos ojos de plata. El horizonte en silencio la planicie acariciaba, con su grandiosa sonrisa de claridad y de calma. Todas las playas del mundo con su arena y con sus barcas, eran fantasmas de sombras al reflejo de las aguas. Y los faros de los puertos, con destellos de luz blanca, avisaban a los barcos que hacia tierra se acercaban.   La noche, llena de estrellas, mil diamantes enseñaba en su bóveda celeste. Y un cielo de nardos vivo donde los ojos no alcanzan,… Leer más

Ella era muy joven. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Dublín, recién llegada a nuestra habitación. Abro la ventana y, tiernamente, me acaricia la luna. Me descalzo y me apoyo en el marco de la puerta modernista que tanto me gusta. Estás a punto de llegar. Me muero por abrazarte… Enciendo la radio y sintonizo España, las noticias. Y oímos, la noche y yo, la voz de dos hermanas niñas que acaban de llegar a Dublín. La luna se horroriza, se contrae a sí misma en una mueca de dolor. Se vuelve tan estrecha que sólo deja emanar de ella una fina telaraña de terror. Grita a sus hijas violadas…. Leer más

Amigos. Por Yolanda Sáenz de Tejada

A estas alturas de mis huesos, me duelen las costillas de tanto cargar con la huída de los que amé. Culpable, soy culpable. Por eso mis amigos me abandonan… Culpable de amar sin pedir perdón y de abrazar, con todas mis fuerzas, sin medir las explosiones de calor. Culpable, -también- de abrir los ojos para cerrar las manos estrujando  con ellas, hasta sangrar, los momentos infames que sufrimos juntos. Culpable, -como no- de no medir mi emoción ni mi risa, abriendo mi alma delante de sus sueños (como una imbécil sin prisa). Y culpable de traición. A mi propio lomo… Leer más

Impresiones. Por María Dolores Almeyda

Tenerte, llevarte como un síndrome en el alma, ajustarte a mi sien debidamente para que no se me noten las torpezas, calarte ante mis ojos como si fueses lentes, sentirte en mis bolsillos igual que un talismán con un poder humano que anula mis flaquezas… Llevarte, sin tenerte jamás entre mis manos, hurgarte por la piel sin que lo sepas, dibujarte mis besos en tu boca sin que tu lo toleres ni presientas… …Y quejarme, desnutrida de ti, vacía de ti, cóncava y perdida, excluida en tu ausencia y carecer de antídoto que me sane de ti. Y tenerte en… Leer más