Ya me sobra poco tiempo. Por Iben Xavier

La luz del navío se aleja al esfumarse entre las olas y no puedo más alcanzarla en mi delirio. Las cosas nunca más serán como antes fueron, los relojes aceleran su rotación impaciente. En mi camino no existe sitio para el reposo del guerrero, debo continuar aunque necesite luchar contra mi cuerpo. Esta es una batalla desigual contra un péndulo de arena, si parto ahora te perderé en medio de la bruma, si permanezco inmóvil me tragará la tierra. No atrases entonces tu llegada antes que me vaya, ni vengas para dejarme del lado oscuro de la luna. Ya me… Leer más

ANADANDO LA VIDA. Por Betty Badaui

¿Cómo explicarte, cielo encanecido que se va fragmentando la frescura, que estos días transitan con premura y el ave va quedando sin su nido? ¿Cómo asombrar los ojos?, si el olvido es quizás la fatal abreviatura del compendio total de la amargura que dejó en el presente su tejido. Del barro original hasta estos días los ángeles sin tierra se enloquecen y dejan sin azules el camino. Andando por desiertos y por vías descubro en cada huella cómo crecen los huecos, en las frutas del destino. BETTY BADAUI Argentina BLOG de la autora Leer más

Dadme un color. Por María Dolores Almeyda

Dadme un color de todos cuántos tiene el arco iris. Algún perfume de todos los que desprenden la primavera, alguna sensación de las que van dejando atrás las estaciones, alguna luz de todas cuantas destilan los otoños… Dadme Una casualidad, una intemperie, un huracán que arrastre sólo impertinencias, una visión fugaz de dios –que no una aparición ni una videncia-. Una fragilidad, un abandono que amodorre el fuego febril de la contienda, un despilfarro lento y comedido de felicidad -para que dure más tiempo y no se extinga nunca- Dadme un sinónimo de contratiempo (estrago a la esperanza que repliega… Leer más

Es de locos. Por Miquel Segovia Aparicio

Estar loco enamorado de la brisa, del aire que respiras, del celeste cielo que te cobija… Estar desuerdo cuando te miro y te poseo al momento y… al instante te valatizas. Quedo descentrado Te recuerda mi cuerpo más que mi cabeza. Tu espíritu y… tu cuerpo, si van al unísono, porque saben has abusado de mi. Miquel Segovia Aparicio «Del libro de poemas del mismo autor, «Barrotes en el jardín» Leer más

De papel. Por Luis Oroz

(A mis hermanos) Éramos de papel… al empaparnos se hacían transparentes los temores y una mano cualquiera era capaz de rasgarnos por dentro. Podían escribir sobre nosotros un discurso de amor o emborronarnos con la tinta de todas las mentiras. Éramos de papel porque teníamos la blancura en el cuerpo, y un silencio nostálgico colgado de una infancia de madera. Así fuimos creciendo, como páginas que disuelven su voz entre los dedos, apilados, unidos, sujetando ese peso que no pesa cuando acunas en brazos kilogramos de ti. Por eso no podemos escribir sin acabar dormidos sobre la irrealidad que nos… Leer más

Yo, como realidad. Por Bernarda Enriquez

Enajenada en mi misma, sentada en un oscuro rincón polvoriento, con los ojos hundidos y patético semblante, trato de acallar mi naturaleza. Con brutalidad le he cercenado las alas, pero sigue volando, arrullando a la soledad con sus quejidos, hablando con los cuerpos ausentes, sollozando lagrimas secas, sin comprender mi sórdida esencia, huérfana de juicio. Buscando entre la macilenta realidad, fragmentos de cordura, que se adhieran a mi existencia, y le den sosiego a mi alma torturada. Rogando amparo, me doy cuenta que, en el jardín de la incomprensión, solo crecen flores marchitas, con agrietadas hojas y olores muertos. Dame… Leer más

La paz de Atila. Por Mari Cruz Agüera

Tus ojos cimbreaban mi cintura y yo me imaginaba que tus manos llegarían también a conmoverme, que explorarías cuanto soy y habito. Inventé que arrasabas las excusas asaltando mis hombros por la espalda, que pulsabas tus huellas primitivas en cada espacio de mi piel intacto, que inundabas con savia de tu boca la aridez más profunda de mi vientre. Te imaginaba exhausto ante el cadáver -la cáscara que queda del deseo- más fiero, más vital, aún más hombre. Pero nunca supuse tu renuncia, tu miedo a conquistar un territorio tan rendido de amor, tan accesible. Mari Cruz Agüera Leer más