Cobarde. Por Luis Oroz

No mires tan al fondo, allí se difuminan la verdad y el peligro. En la cueva sagrada de una edad infinita se descuelga tu piel y suenan tus palabras como insectos perdidos, como un vibrar de pájaros sobre el abismo de cualquier deseo. El eco de la vida reverbera en tus ojos, anuncia su prisión en cada perspectiva y convierte lo efímero en perenne. ¡Agita tus pestañas! (son la mano imposible que sujeta la materia lumínica, la celda que retiene en cada guiño al asesino de la oscuridad) y no mires al fondo; el que mira muy lejos acaba siendo… Leer más

padrenuestrodemisplaceres. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Sandra Bruna, mi agente literaria, me envió una entrada de su blog donde hablaba del tiempo, de que le gustaría volver a disfrutar de las cosas pequeñas, de su niñez… Yo estaba justo preparando una declaración de intenciones (padrenuestrodemisplaceres) sobre lo que he adquirido con los minutos que ahora tengo después de vender mis acciones de la empresa familiar y comprar mi vida (menos dinero pero más amor). Y aquí va… Sentir como cabalgan mis ojos sobre los contenedores de basura (de todas las ciudades que visito) para encontrar tesoros. Abrazar la ternura impresa en la piel de mi hija… Leer más

Amor eterno. Por Juan A Galisteo (Galeote)

Hoy te recuerdo, jamás pensé que un día te recordara, como hoy te recuerdo. Tal fue mi asombro, que descubrí tu sonrisa, soñé en tu cuerpo, como se vive soñando, pero despierto. Así, yo soñé contigo en mi silencio, así, yo arranqué en mi vida la vida misma, de amor, de celos; besé con pasión tus ojos y tu boca con mil besos, sintiendo el calor profundo del sentimiento. Hoy te recuerdo y se me nubla mi pensamiento; es uno solo, que da mi aliento, que fortalece mi amor eterno. Anoche, cuando las sombras inspiraban al silencio, sentí tus manos… Leer más

Serpientes. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Esta mañana he ido a su cama. Él dormía boca abajo. He atravesado las sábanas y su perímetro más dulce —área delicada de triángulos y vello— Y he soldado mi ombligo a su lomo, moviéndome como una serpiente (muy venenosa). Con mi cascabel, he taladrado su oído y, con una operación matemática de mi lengua, he probado su sangre. Creo que, sin querer, le he mordido las venas, porque él —siempre él— ha gritado. O quizás soy demasiado venenosa y… lo he matado. Yolanda Sáenz de Tejada Colaboradora de esta Web en la sección «Tacones de Azucar» Blog de la… Leer más

El pájaro. Por Luis Oroz

La tarde huele a incienso, el mar es una cripta y exhuma la marea un cadáver de pájaro. -Me gusta investigar, jamás fui conformista con el duelo que nos deja preguntas en los labios. Parece que murió de forma rápida, demasiada distancia hasta el hotel más próximo donde dejó su nido. Tal vez era mayor para volar sobre un cielo privado. No está clara la causa de la muerte; una lata vacía de cerveza emborracha a las olas con la añeja constancia de su óxido. -Pensaba que las aves se morían deshechas en caricias por el cielo. Pero llegan sus… Leer más

Molinero. Por Juan A Galisteo (Galeote)

Molinero, no me olvides, que me muero; ¡déjame libres mis brazos! yo no soy tu prisionero. En las tierras de La Mancha, en esos fríos de Enero, cuando cae la nieve blanda y golpea el aguacero, todos los campos se anegan; allí, en medio de un sendero, yo me quedo solo y triste, helado, como el acero. Molinero, no me dejes, que me muero. ¿No recuerdas esos años, cuando el viento fuerte y fiero soplaba mis tiernas aspas? tú, como un caballero, me defendías ufano dándome un vaivén ligero. Y aquellas noches de luna, en la inmensidad del cielo, cuando… Leer más

SERÁS TAN MÍO… Por Ana Mª Tomás Olivares

Como un plástico retráctil al calor me sé pegada al reverso de tu alma. Y sé de tus esfuerzos mansos, como de agua de acequia, para librarte de mis huellas en la conciencia de tu tiempo. Calles de rotas esperazas conducen hasta tu puerta, pero te siento tan mío que no importa de quién seas, ni que paisaje o figura llene tus retinas o tus manos. Agotado de intentar apagar con soplidos las estrellas descansarás en el recodo incólume de mi ternura cierta. Y serás tan mío como lo son ya tus besos y el vacío de tus manos que… Leer más