Guardando cosas. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Bueno, siempre cambio mi blog los lunes y los jueves pero ahora estoy de promo y un poco desubicada así que llego siempre tarde…je,je Este es un poemaprotesta, es el resultado de muchas cosas de este viaje, donde una (esta que teclea como loca) no deja de observar. Salgo de la ducha empapada. Este apartamento que he alquilado en un oscuro lugar de mi cerebro, se me queda pequeño. Mis ojos atrapan con un grito la toalla. Sin querer, he mojado el suelo. Me escurro… Voy a parar directamente, con mis pechos, a la cocina. El golpe es sincero; he… Leer más

Nombrando las cosas. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Siempre le puse nombre a las cosas. Al coche, al ordenador, a los insectos, a mi máquina de coser… Nombrando las cosas, las invitamos a vivir. Ahora los anoto (los nombres) y los guardo en un apartado que se llama: untrocitodemí. Dentro hay muchos. Hay por ejemplo uno que me encanta: Corazónsuburbio. Así, todo juntito, para que las palabras se restrieguen unas con otras. Se mezclen, se amen, se toquen los sexos sin vocales; se empalmen, se vuelvan grandes… Pero al final siempre me falta uno: el tuyo. Aún no me he atrevido a nombrarte. Yolanda Sáenz de Tejada Colaboradora… Leer más

Manos al viento. Por Juan A Galisteo (Galeote)

Manitas de los niños, manitas pedigüeñas, de las flores del campo sois dueñas. Sois dueñas del abismo, del cielo y las estrellas, de la luna y los mares, de las playas y arenas. Sois, en fin, un sentido de amor y de nobleza, que necesita el hombre para abrir esas puertas a la fe, a la esperanza, y a tantas cosas buenas, que tan solo se abren en los días de fiesta. Manitas de los niños, con llanto de tristeza, que llamáis temblorosas a mi puerta de rejas. ¿Teméis justificaros acaso de pobreza? o ¿debéis dar alguna razón, si es… Leer más

La Elipa. Por Luis Oroz

Ha venido a pedirme que regrese, a inyectarme en la piel el botox transparente de su complicidad. Trashumante dormida, vuelve y desplaza su flexible gravedad de kilómetros y va doblando el mundo en el libro de mapas del deseo. Allí, muda y distinta, habla otra vez sobre una edad difícil, entorna las ventanas de mi casa extrajera y pregunta en voz baja; como un rezo que absorbe la distancia y el tiempo, como un secreto en la canción del aire. -Y cruza una pelota sobre el aro de los remordimientos. La nostalgia es un grito, le respondo; una boca pequeña… Leer más

Los niños ciegos. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Jose Luis Fernández, un amigo que vivía en una silla de ruedas, me enseñó que todos debemos de aprovechar nuestras discapacidades para sacarle partido emocional y físico a ellas. Él por ejemplo, al vivir más cerca del suelo, veía a las hormigas mejor que yo. Incluso a veces, se encontraba dinero en la calle… Pero sobre todo, él, que fue un gran maestro y amigo mío, me enseñó a ver que todos, absolutamente todos, tenemos una discapacidad; aunque la escondamos, aunque la nuestra no se vea, la tenemos. Por esto hoy, desde mi poema, quiero recordar que tenemos la obligación… Leer más

El payaso. Por Juan A Galisteo (Galeote)

Cubría la noche la carpa de un circo, arriba en el cielo brillaban los astros, los niños reían y un equilibrista, llenaba de arte sus manos y brazos. Girando el trapecio con sus volteretas, cubrió de emociones el estrecho espacio y ante el movimiento de tantas piruetas llovían clamores, silbidos, aplausos. Irrumpió el silencio con gran alegría, cuando aquella sombra cruzó el escenario, tenía tez blanca, zapatos enormes, era la figura grande del payaso. Marioneta alegre, creadora de sueños, que a tanta inocencia infantil diste paso, nadie se ha ocupado de ese pensamiento, que entre risa y risa, guardas cabizbajo…. Leer más