Plegaria. Por Ana Mª Alvarez Barroso
Se deshoja la tarde, van cayendo uno a uno los recuerdos sobre el húmedo tapiz de mis mejillas, aún heridas, aún sangrantes, rezumando la aridez de tus besos. Se deshacen las horas en la insólita maraña de estallidos que aún resuenan en mi alma apuñalada; llaga abierta, golpe a golpe, grito a grito, palpitando la muerte. Y esta noche de agosto, helará sobre este lecho donde yazgo con la exhausta esperanza de soñarte circundando mi cintura y abrazando nuestra plácida estrella. Agonizo en silencio. Infinito es el vacío que me atrapa sospechando que tu amor se ha evaporado, que… Leer más
