Humedad de barra de bar. Por Isidro R. Ayestarán
La jarra de cerveza suda desengaños que caen hasta llegar al madero viejo de la barra del bar, viejo por las historias acumuladas, por los tics repetidos, por los violonchelos desafinados. El dedo apenas se levanta para alcanzar la altura requerida de la atención del barman, y el temblor del alcohol posee papeles legales y nadie osará arrancarlo de esta tierra. Los cimientos del cuerpo se tambalean como una flor marchita, como una campana en su reinado, tañendo adagios con sabor amargo, surcando la piel ajada, dando relieve al nudo en la garganta… Nadie te hace caso, viejo poeta, viejo… Leer más
