Humedad de barra de bar. Por Isidro R. Ayestarán

La jarra de cerveza suda desengaños que caen hasta llegar al madero viejo de la barra del bar, viejo por las historias acumuladas, por los tics repetidos, por los violonchelos desafinados. El dedo apenas se levanta para alcanzar la altura requerida de la atención del barman, y el temblor del alcohol posee papeles legales y nadie osará arrancarlo de esta tierra. Los cimientos del cuerpo se tambalean como una flor marchita, como una campana en su reinado, tañendo adagios con sabor amargo, surcando la piel ajada, dando relieve al nudo en la garganta… Nadie te hace caso, viejo poeta, viejo… Leer más

hoymetransparento. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Hoy, me transparento… A través de mis venas veo la sangre y la grasa galoparme. Veo, con nitidez, todo lo que se destila dentro de mí. Tus besos, por ejemplo, que atraviesan mis canales y mis puertos y dejan seca mi cordura. Veo, también, a mis hijas mamando de mi sonrisa como alimento cardinal. Lo que no veo, aunque me aúpe dentro de mí misma (incluso me he comprado unos zapatos rojos de tacón para estar más alta) es mi futuro. Qué extraño, me transparento sin futuro… Será que mi cerebro, además de ser un helado de chocolate caliente, es… Leer más

Buscarte sin encontrarte. Por Verónica Victoria Romero Reyes

«Qué forma de hacer malabares con las palabras. Tengo la impresión que eres como los encantadores de serpientes… indudablemente las pones a tu servicio». Fernando Ximello. Agosto 2010 Es necedad buscarte si encontrarte será un imposible, buscarte si el imposible es encontrarte, encontrarte si buscarte es mi posible. ¿Era posible encontrarte sin buscarte? Es necedad creerme savia siendo rama, creerme sangre siendo agua, creerme hogar siendo pensión. ¿Creí eternidad mi estigma en tu alma de instántanea llama? ¿Cuándo supuse, en yerro, que de tu descanso era la cama? ¿Cómo yo, la mínima de dominio en tu carne, y en presunción,… Leer más

operacióndelicada. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Tu corazón, eso es. Aprovecho que duermes y te lo arranco. Llevo días esperando este momento, incluso he hecho un curso de cirugía emocional para no hacerte daño. Lo peso y lo huelo, Lo muerdo y lo lamo y, con el fuego de mis piernas, lo aplasto. Ahora que ya te conozco, estoy lista para operar. Te has despertado abrazado a mí, mordiéndome la oreja y la nariz. Diciéndome eso que nunca había te había oído: hueles a fruta de mar, a ortiga de saliva y miel, a semen bendito de mujer. La operación ha sido un éxito, y eso… Leer más

túeresfeliz. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Tú eres feliz. Amas al hombre con el que vives, lo amas con los huesos y con el sexo, con tu cerebro y con tus dedos; con tu futuro y con tu boca. Me duele repetirme: LO AMAS. Y yo, perro sin pelo, te amo a ti. Te amo con mis años y con mi espera, con mis uñas y con mi renuncia, con mis lágrimas y con mi corazón apaleado de esperanza. Pero sólo de pensar que no me amarás igual (o nunca) soy, además de un infeliz que espera, un muerto. Yolanda Sáenz de Tejada Colaboradora de esta… Leer más