A veces. Por Yolanda Sáenz de Tejada

A veces, cuando paseamos y me apresas por detrás, con la caricia experta que se ha aprendido -de memoria- el camino de mis vértebras, aprieto los ojos con fuerza para no perder la belleza del gesto: tu mano sobre mí. A veces, después de tantos años, también me cuesta. Pero hoy, cuando me has apartado a un lado de la carretera porque venía un coche y tus dedos (de paso) me han navegado dentro del sujetador, me ha corroído el placer. Y me ha gustado imaginar todos los aullidos que me quedan por gozar contigo. Así, –repitiéndome– la vida es… Leer más

Me traspasa la luz. Por Carlos Gargallo

Los días son punzadas y el clamor de las palabras pespuntean este corazón como si un millón de rosas dejaran sus espinas en el camino. Solo quiero poder sentir la primavera en un invierno cualquiera. El brazo donde asirme, la canción que me traiga a la vida, una razón para existir, dos labios cálidos y rojos, la brisa con azahares en el cabello, cortarle las alas a la tristeza, entender al fin que solo el amor y nada más que el amor renace para salvarnos. Carlos Gargallo (c) De su libro: El silencio imaginario Blog del autor Leer más

Punto y final. Por Verónica Victoria Romero Reyes

Me redimo de las condenas, me exonero de penitencias y relego el sentimiento -quizá sentir y pensamiento- al ocaso negro de lo perdido. Y lo borrado. Que no quiero sueño más que el vivido ni deseo más ardiente que el de la Poesía. ¡Y me he equivocado! ¡Otra vez! ¿Cuando renuncié a mi solitaria melodía? Tantas veces ya, que no atiendo cómputo ni suma me hace un resultado justo. Tremendo disgusto… Saberte cuerpo de otro frenesí me supuso rancio susto… Pero, hoy, que entiendo la Vida, me importa poco la amenaza de traerte en mi beso un recuerdo que en… Leer más

Canto a los valores perdidos. Por Juan A Galisteo Luque

Hoy siento mi corazón latir con ansia y con pena, y el interior de mi alma se oculta tras de la niebla, como un fantasma maldito, sin esperanza, que llega, cubriendo la noche oscura de penumbra y de tristeza. La nieve de la pasión cubre de frío y no espera a que un mundo posicione su sentir o su querencia. ¿Qué habrá sido del amor que su calor no penetra? ¿Dónde está el entendimiento? la amistad que desespera, como un pétalo marchito ante tanta indiferencia. La verdad y la razón, luchan solas y se entregan, ante un mar de incomprensiones… Leer más

A Raquel Lanseros, poeta. Por Marcelo Galliano

Dime la lluvia, sí, dime el rocío, el viento, el mar, las sombras de la tarde, nómbrame esa tristeza… la que arde en ningún corazón más que en el mío. Lléname en tu decir cada vacío, muñe de garra a la razón cobarde, muestra un misterio que la noche guarde: ¡sin tu cantar el mundo es tan baldío! Si hay un Dios… ese Dios de la Escritura que esculpió con afán cada criatura, que signó los detalles más postreros, en Sabbath descansó y miró su obra para advertir tal vez con gran zozobra: qué vano es todo sin Raquel Lanseros…. Leer más

Comunión. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Dice mi hermano pequeño que en mi primera comunión fui feliz. Seguro (aunque él no la recuerde). También me cuenta que mi madre me compró un vestido blanco de tul. Mentira, era heredado (en mi casa de siete hermanos, siempre se ha compartido la ropa y el chicle). Después hablamos de regalos que tampoco recuerdo y de la tarta de chocolate, —que manchó el vestido heredado—. Mi hija no hace la comunión porque lo ha decidido ella con su madurez de mujerpequeña. Santa palabra. Hoy compramos a los niños de diez años su incorporación inmediata a la iglesia: una moto… Leer más

Desorden. Por Luis Oroz

A Raúl G.R. (In memoriam) 1972-1991 Prefiero su desorden a mi cuadriculada autonomía, su forma de mentir y de arrojar luciérnagas a una noche invernal del mes de julio, el látigo de plata que restalla en sus labios o el infierno que quema las palabras cuando ascienden, proscritas, de su nada repleta a mi todo vacío. Prefiero su desorden porque clava un alfiler de risas sobre el tiempo, porque deja colgada en la memoria la acupuntura de la eternidad. “Y coloco sus cartas en mis libros, su voz indefinida en la conversación que tienen a mi espalda los teléfonos, su… Leer más