Ángel en la ventana. Por Yolanda Sáenz de Tejada

A esa tarde, en la que el mundo decidió ser original. Un hombre en una ventana (bueno, mejor, un chico en el balcón). Entonces: un chico en el balcón con un albornoz blanco. Yo, en la calle, saliendo de una zapatería (donde me había probado esos zapatos de tacón que nunca me compro). Él se asoma desde un segundo piso (el chico) y yo, desde el mundotierra, miro hacia él. Y lo veo bailar (con el albornoz abrochado) una canción de Massive Attack. Se mueve bien… Me detengo, freno el mundo con mis labios y lo miro. Es un jueves… Leer más

Ritos. Por Pablo Romero Velasco

RITOS A veces me tumbo y desearía quemar mi cuerpo. No el cuerpo de esta mano, de este brazo, de esta pierna, de este ojo de esmeralda, no, a este incluso le cogí un poco de cariño. (aún guardo la esperanza de que estos pies algún día lleven mis ojos a tus ojos) Lo que yo quiero quemar es este cuerpo de recuerdos este conjunto de errores, de confabulaciones; quisiera hacer una pira funeraria con todos mis poemas sobre los días no ocurridos y un día poder decir: ya no voy a llorar más. Pablo Romero Velasco Blog del autor Leer más

Amanecer. Por Germán Gorraiz

Amanecer… sólo amanecer. Acariciar la luz, humedecer la brisa y despertar…. despertar atardeciendo. Atardecer… ausentarse del alma suspendida la hora, hundirse en la nada y agonizar… anochecer agonizando. Morir… perderse en el vértigo del azul, intuir la brisa, deshojar la vida y regresar… regresar amaneciendo. GERMÁN GORRAIZ Leer más

Otravirgen. Por Yolanda Sáenz de Tejada

A María (la Monjas), que me inspira. Virgen… me grita alarmado, repitiendo sin freno este sustantivoadjetivo (como si fuera un delito ser virgen a los cuarenta). Y, aterrado, se aleja de mis labios de golpe, con miedo de ser devorado por mi entrega. Así que aquí estoy, desnuda y sentada en este poema; con las piernas colgando sobre las comas porque no me llegan al último verso y (de camino) llorando. Lo siento, me ha dicho cerrando de un portazo mi sexo, soy un caballero y nunca entro el primero. Yolanda Sáenz de Tejada Colaboradora de esta Web en la… Leer más

El mar. Por Salvador Pliego

Se le ha escapado al mar su azul de fondo. Su cuerpo en olas se escabulló y no dejó siquiera estela. Se le ha escapado al mar su azul de manto. El agua fría su opacidad como una sombra la disemina. Y un hombre, allá en la arena, al verle muerto se dobla y chilla. Se le ha perdido al mar su azul y no le encuentra. Desde las alas han ido a buscarle y no hay respuesta. Allá la luna presta su claro, mas, al acercarse pierde alumbrado. Se le ha escapado su tono al mar sin encontrarlo. Se… Leer más

Homenaje. Por Juan A Galisteo Luque

(Dedicado a nuestros mayores y en honor a su recuerdo) ¡Cuántos años han pasado en el curso de la vida! ¡Cuántos años! ¡Cuántas cosas! ¡Cuántas penas y alegrías! El árbol si no se poda, si no se limpia y se cuida, no da fruto y se empobrece, porque no es labor de un día. Las hojas que seca el viento, que se desprenden y agitan en el tiempo del otoño, ¡pronto quedarán marchitas! Sin embargo, de esos frutos que caen a la tierra viva, nacerán nuevos retoños, crecerán nuevas semillas del amor y del respeto. Son condiciones morales, son la… Leer más

Sueño sin nombre. Por Germán Gorraiz

SUEÑO SIN NOMBRE Se marchitó el nombre de certeza al diluirse en la sombra irresuelta, siendo niebla de carne en sombra envuelta, suspiro de rocío que bosteza. Durmió su sueño en vahos de tristeza -temblor de su amalgama disuelta- sintiéndose ocaso de aurora esbelta, de sequedad herida en la aspereza. Palpó en el borde de la oscuridad latidos ausentes de su armonía; seco sudor de mano en soledad, gemido oscuro, sin nombre ni día turbó el aliento; solo frialdad sumergida en punzadas de agonía. GERMÁN GORRAIZ Relatos del autor Leer más