nocheparasiempre. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Tampoco fue una noche loca (aunque su mano sobre mi falda fuera una locura), ni sus dedos fueron los más expertos (aunque me traspasaran de humedad hasta los huesos). No, no fue una noche de esas de cine erótico (ese es el gran problema). Fue una noche de ternura abierta en canal y acumulada durante muchos días de llamadas; de besos de colegiala (de primera vez en tu vida y de la última); de acercarte con miedo y pudor para retirarte con delirio y ardor y de apretar los labios hasta sangrar de hinchados (como cuando eres joven y piensas… Leer más



