nocheparasiempre. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Tampoco fue una noche loca (aunque su mano sobre mi falda fuera una locura), ni sus dedos fueron los más expertos (aunque me traspasaran de humedad hasta los huesos). No, no fue una noche de esas de cine erótico (ese es el gran problema). Fue una noche de ternura abierta en canal y acumulada durante muchos días de llamadas; de besos de colegiala (de primera vez en tu vida y de la última); de acercarte con miedo y pudor para retirarte con delirio y ardor y de apretar los labios hasta sangrar de hinchados (como cuando eres joven y piensas… Leer más

Cualquier cosa. Por Iben Xavier

Anochece con un cielo enajenado, un cometa ilumina la oscuridad de mi caverna. Debiera responderte, decirte cualquier cosa o casi todo. Armar un conjunto de palabras en el más perfecto orden, mas estoy en un mercado donde las sílabas no se venden. No cierran las cuentas en el caos de la impronta. Tampoco quiero morirme en cada verso, sufrir por amores imposibles no consumados, ni lamentarme toda la vida en condicional. Quisiera solamente tener la inspiración para decirte, así como si nada, que me haces falta, a mí que casi nunca me hizo falta nada. Me he pasado la vida… Leer más

Caballero del olivo. Por Por Salvador Pliego

Salgan mis Caballeros, salgan de los postigos, que a leguas se han perdido las barras y los molinos. Quiero ser el Caballero de mojones y de olivos que en la Mancha se aventura, y me nombren: Señor Mío. Quiero ir en el rocino, en sus ancas, sorprendido, y que griten los barberos que los yelmos se han fundido. Por la gracia de la España, por el bies en su mirada, por la entraña de su honra que cabalga en la asonada: quiero ser el Caballero, estar presente en la ensillada, cabalgar por las llanuras con la flor desenvainada. Por las… Leer más

Muñeca de carne. Por Juan A. Galisteo Luque

Oculta en la esquina de un lugar cualquiera, te observo muñeca, muñeca de carne, con tu falda corta, tu malla de seda, y esas bellas piernas despertando el aire. Tú, que vives de eso, de vender tu cuerpo, muchacha sin alma, de duro semblante, no esperes del mundo con su cielo abierto, ni besos, ni amores, ni lazos de amante. Sola y pensativa, sedienta de anhelo, siempre preparada para cualquier trance, sufres el escarnio y ese cruel flagelo, que a nadie le importa, ni le importa a nadie. Cuánta hipocresía y cuánto castigo, vives cada día con dolor constante, que… Leer más

Aurora de lo verde. Por Germán Gorraiz

Brotó del aliento el ocre opaco de pureza silente anegando de sed mi azul ardiente. Sublimada la brisa del ensueño ausente, en estigma incoloro cristalizó el iris demente – ilapso en soledad de estría incandescente- Daltónico de mi voz, hundió su miedo inocente en rescoldos de glaciar gimiendo verde el beso latente. GERMÁN GORRAIZ Leer más

Amor. Por Germán Gorraiz

Me escondí de ti ignorando tanto años llorándote en sueños; con no enturbiar tus ojos con la cuenta de mis huellas tras tu brisa; para no estallarte el corazón de colores pintados en la aurora; al no borrar un mundo al que hace tanto me encumbré hasta su olvido; con no leer en tus manos estigmas de mi vida pasada; tras no intuir que pudieras volar conmigo hasta el azul y por no decirte lo que te estoy amando en estas horas tocadas de noche sin ti… – desde la alta noche de mi corazón desolado va mi sueño hasta… Leer más

Sinceridades. Por Pablo Romero Velasco

Sinceridades Sinceramente, le tengo aversión (que no miedo) a los laberintos poco intrincados, a los camino con pocos árboles, a las noches con muchas farolas, a los días demasiado cortos, a las vacaciones demasiado largas. Aversión (y sigue sin ser miedo) a superar tu ausencia, a reconocer mi presencia, a acostumbrarme a respirar este aire empobrecido. Aversión (y sí, quizás un poquito de miedo) a seguir palpando mi espalda y no encontrar alas, a cerrar los ojos cuando aún no es tan tarde, a abrirlos cuando aún es temprano; a estas pinturas tan falsas, a estas palabras vacías, a que… Leer más