El clavel y la rosa. Por Juan A Galisteo Luque

? La luna blanca observaba a una rosa florecida, que por las noches lloraba, llena de pena y prendida. En el rosal, una rosa, y lejos de ella, un clavel; si aquella era muy hermosa, más elegante era él. Embriagado y decidido dijo el clavel a la rosa; -¿por qué? si no hay un motivo, has de estar tan recelosa. Sabes, que soy un cautivo como tú, de esta prisión y porque soñé contigo, hoy te daré la razón, por lo mucho que has sufrido. Desde ese jardín florido, dijo la rosa al clavel; -tú, que fuiste el elegido de… Leer más

sinmí. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Ella se detiene en la tierra seca. Y se agacha. La falda es demasiado larga y se la mancha de polvo pero a ella le da igual. Se siente cómoda en la madretierra. Le gusta. Y coge un puñado. Lo huele. Hace tiempo que no huele a nada. Lleva meses oliendo solo su cuello (el de él) pero hoy, lo quiere enterrar. Y abre sus dedos y sus uñas, sus venas y sus ganas. Se abre entera. Y baja la boca. Casi roza con los labios las palabras que van saliendo a borbotones y sin tregua por su garganta. Casi… Leer más

A ti que sufres por otro. Por Marcelo Galliano

Yo sé mujer que sufres porque aquél se ha marchado, te abandonó de pronto como ese invierno helado -el que antes de alejarse con su brisa dolosa te deshojó los labios cual pétalos de rosa-. Sé bien que por las noches lo lloras tristemente anillando tu almohada, y, apasionadamente, vistes la mesa grande -un lirio, una azucena- augurando que, acaso, vendrá para la cena. Y escribes cada verso soñando que él lo escucha y te muerdes la boca cuando piensas que es mucha la ansiedad que transmites y temes espantarlo… (¡Miedo a que no retorne! ¡No poder regresarlo!) Y acaso… Leer más

Invicto. Por Ana Mª Álvarez Barroso

? De nuevo la afrenta, proveer el día de viscosas mentiras, vorágine de palabras ponzoñosas -extravíos de tu boca-; no merezco la emboscada en que me encuentro. Qué ha de ser, sino vacío, hallar mi nombre desgarrado a tiras, fragua donde arde cada estigma, hecho verso un día, devastado por oleajes de miseria. Recoge las exequias de este viernes sumiso y mortecino, los pedazos inconexos -moribundos- de mi amor-cadáver, abatido sin piedad por tu desprecio. En este holocausto no he sido yo quien ha muerto. Rezuman tus poros el azufre del averno -laurel en tus sienes- que invicto, habrá de… Leer más

laluzylasombra (o al revés). Por Yolanda Sáenz de Tejada

Para todos los que también son todas y qué, en muchas ocasiones, somos nosotros y aquellos y, al final de la esquina, también ellas… Para todos los que viven(vivimos) hasta doblarnos de sentir y que aún, con las vértebras chupando el suelo, seguimos implorando más y más. Nunca menos. Para los que leen este poema y luego piensan en alguno de sus gritos o en sus comas, en sus esquinas o en sus restos de saliva formando charcos sobre el cuello. Para los que usan mis poemas para desenredarse el alma y el pelo. Para ti y para mi, que… Leer más

La Sustraída y el Preguntón. Por Juan Ramón Ortiz Galeano

  ¿A quién debería encontrar yo en el país del vino? (…) ¿el ingeniero que se perdió en el mar hace cuarenta máquinas? Juan Gelman   El que está seguro de todo, es lo más parecido que hay a un imbécil. José Manuel Caballero Bonald     En el País del Vino encontrarás al Poeta derrotado (sobrio), quien iluso y confiado permitió -sin avalar- el secuestro impetuoso de su Luna. El Ingeniero no se ha perdido en el mar, simplemente cambió sus coordenadas y su identidad para no ser hallado; es más, dejó sus señas para ti, Gelman, por si… Leer más

Se ha largado a llover en Buenos Aires. Por Marcelo Galliano

Se ha largado a llover y me embeleso: mientras escribo veo a mi costado el dulce bailotear del cortinado, y aunque lo trato no me aparto de eso. Afuera llueve y yo, como en un beso, en una intimidad que me ha tomado, siento el gotear parejo y atildado, como el murmullo suave de algún rezo. No necesito ver la noche oscura, la luna que ha escondido su hermosura tras el velo fatal de la tormenta. Hoy me llueve la sombra y la mirada, los huesos y la boca enamorada, y llueve el corazón más de la cuenta. Marcelo Galliano… Leer más