Balada de los amantes. Por Marcelo Galliano

No haremos el amor, no es necesario, …él vendrá con su mano transparente a esculpirnos las bocas y la frente, a calmarnos la piel como un sudario. Seremos las dos cuentas de un rosario pagano y en un rezo irreverente nos perderemos en la misma fuente, víctima tú, tal vez yo victimario. No haremos el amor, con su locura él vendrá cada noche y lo tendremos labrándonos los cuerpos en el lecho. Y entonces desmayada de ternura entenderás que ya el amor no haremos, porque el amor, mujer, ya nos ha hecho. ? Marcelo Galliano Blog del autor. Leer más

misinstrucciones. Por Yolanda Sáenz de Tejada

La idea de salvarse la despierta. Ella duerme sobre una cama de esperanza y él hace tiempo que no duerme. El camino lleno de piedras y de espinas que se ha abierto entre sus cuerpos, comienza a ser doloroso. Así que ella se levanta de su pellejo y decide hablar con la sabiduría de las brujas. En el mismo instante, él, perdido en la costumbre y sin saber que hacer, huele el peligro de la soledad. Y es entonces cuando ella, desnuda bajo una camiseta de chico, le da estas órdenes precisas que van, lentamente y sin piedad, ametrallándole la… Leer más

A Ernesto Sábato. Por Juan Manuel Álvarez Moreno

? La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados. El artista debe ser mezcla de niño, hombre y mujer. El proceso cultural es un proceso de domesticación que no puede llevarse a cabo sin rebeldía por parte de la naturaleza animal, ansiosa de libertad. La vida es tan corta y el oficio de vivir tana dificil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse. ERNESTO SÁBATO DECÍA QUE PARA QUÉ SEGUIR ESCRIBIENDO, SI AL FINAL NO QUEDARÁ NADA… LA GOTA. (30-ABRIL-2011) HOY SALTÉ LEJOS… Leer más

Cobardía. Por Juan A Galisteo Luque

? No te ensañes del árbol ya caído, hiriéndolo con celo y con enojo, ¿no estás viendo su cuerpo en el rastrojo pisoteado a tus pies, triste y rendido? No te sirvas cobarde del vencido, que valientes los hay con más arrojo, no practiques el odio, ni el mal de ojo, con infamias que dañan el sentido. Más valdría, simiente de despojo, que ayudaras con alma al desvalido sin comprar la vergüenza y el sonrojo. ¡Cuántos habrá que hundiendo a un ser querido, cubren de sal, de hierba y de matojo, ese hermoso rosal ya florecido! ——   Juan A… Leer más

El abominable hombre (de las nieves). Por Luis Oroz

Atrapado en la nieve… no existen las pisadas, ni el invierno, y tampoco este humo que se eleva conmigo hasta el pico más alto donde jamás he estado. Pero a veces sucede y es posible alimentar al animal dormido, extender la memoria y ofrecerle una fruta, ayudarle a seguir siendo distinto, con la piel erizada igual que siempre. Percibir ese frío que se da al existir en el lado irreal de la existencia. Es posible también sentir su aliento, desmontar su fiereza, descubrir el cansancio y constatar que no es precisamente sangre lo que brota de la hemorragia de sus… Leer más

amigasyfaldasdecolegio. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Ella, hoy, soy yo (otros días soy la del norte o la del sur, mi vecina que se arranca el alma, o tú). Pero hoy, soy yo. La que tiene una hija florecida de hormonas y la que vive la pasión como si estuviera recién parida. Yo, hoy, que tengo aún frescas las escapadas en los recreos del colegio o las cartas de amor de los chicos que nunca las firmaban (y los primeros besos en las calles de ardientes tinieblas). Y yo, que pienso que la vida de ayer es el comienzo de la de hoy y que no… Leer más

La tarde por tus ojos. Por Salvador Pliego

? Evoco el mar que cruza por tus ojos. El viento estrella su cíclope navío. Aquí, sentado, miro la tarde acogiendo, remotamente, sus copas de rocío. Igual que los racimos, suenan los frutos sus amorosos besos que comparten refulgentes a los picos de las aves. Prendes, amada, en la flor acantilada. De copa en copa bebo tus iris maniatados para arrancarte el sabor de arrecife. Tú, beso de nieve y de anillo, vuelo de la espora que emigra y vuelve a beberse en la copa; vaso de ultramar y cielo que preña cada copo y cada arena, o cada gota… Leer más