cuidadoconél. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Dicen que él no le conviene, que desde que ella lo conoce se bebe los vientos y las mareas, los diques y los puertos, las piedras y la tierra. Dicen que ya no es la misma, que solo piensa en su piel de caramelo restregándole su dulzura. Dicen, dicen, dicen… Ladrar alto y fuerte sobre tus aullidos. Ladrar. Ladrona. Robar: levantar la piel de tus piernas y escoger (con mis dedos) el fragmento más tierno. Devorarte. Sustraer tu silencio. Robar: contar, una a una, todas las lágrimas que derramas en mis diques y en mis puertos. Antes de bebérmelas, contarlas… Leer más

La verdad. Por Marcelo Galliano

Mujer, perdón te pido, jamás llegué a quererte, no… no supe lograrlo… mas deberás saber que en mis manos tuviste lo que pude ofrecerte, flores casi marchitas que hoy van a fenecer. No sé cómo explicarte… es la lluvia esperada que uno aguarda pegando la boca en el cristal y al estallar el cielo con ronca llamarada las gotas no acarician tu punto cardinal. Y entenderás, hermosa, que al igual que esas gotas que caen siempre a su antojo, jugando porque sí, es el amor que llega con sus preciosas notas esas que no sonaron para ti y para mí…. Leer más

Romance del río Tormes. Por Juan A Galisteo Luque

? ¡Qué despacio cruza el Tormes al llegar a Salamanca! la catedral se estremece en el espejo del agua. ¡Qué solemne baja el río! ¡qué hermoso en la madrugada! es, como un grandioso espejo todo cubierto de plata. De noche, cuando las sombras resurgen como fantasmas y las estrellas del cielo tiemblan de frío y de escarcha, se escucha un rumor de viento al sonido de campanas, que hasta los olmos suspiran, y hasta las alondras cantan. Luego, llega un gran silencio, y murmurando en voz baja, solloza, porque se aleja de su amada Salamanca. ¡Qué tranquilo se ve el… Leer más

amigosparaolvidar. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Ocurre, Ocurre, Ocurre… Sucede. Claro, pero tú no lo esperas. Toda la locura te sobreviene de pronto. Es ese amor que te arrasa y que no sabes amortiguar. Que te desmadra la sangre y que te lacera de placer. Que te aplasta a lo más básico de tus neuronas para nacerte de nuevo. Y después de ese primer beso apretado, germinas tú. Renacida y bella como hace siglos que no te mirabas. Resurgida, jadeante… tú. La que espera. La que se pregunta y ahora qué. Y ahora qué ocurre, Qué ocurre, Qué ocurre, Qué sucede… Por eso yo, en esta… Leer más

Poema con caballos. Por Juan Ballester

Por el azul de un verso volaban los caballos llenando de silencio la mañana de otoño, volaban los caballos por un cielo inaudito donde apenas podía pronunciarse tu nombre. Las aceras, los bancos, los tejados, los árboles, los semáforos rojos y los escaparates, todos se preguntaban el por qué de septiembre, el por qué de ese viento que alzaba mis zapatos. Cuánto barro en el alma, cuánto fuego en las manos, cuánto dolor a oscuras pregonando tu ausencia, cuánta calle desierta sin saber dónde estabas, cuánto pájaro herido al borde de los labios. Por el azul de un verso los… Leer más

CASCADAS DE ALEGRÍA. Por Salvador Pliego

? XVI Arráncame la risa No hay nada inventado: salgo a beber tu boca; boca, pino y cristal juramentado; borde terrible y de alegría que estalla prófuga de orillas, que estalla miel y aguamarina; sílaba desbordante y de saliva en la cintura alegre del pájaro en la viña; ámbar cilíndrico que arrastra y vuelca mi boca hacia tu boca en un trapecio de lenguas adheridas, en un compendio que fulmina y recrea poses de acacias encendidas; lengua y boca que rubrican e inventan coronas de tapiz, marchas y delicias, y siembran el campo con un canto de oro y de… Leer más