Para arrancarme el rastrojo que me dobla el tallo. Por Verónica Victoria Romero Reyes

No supiste escuchar el susurro en mis labios cuando te hablaron en murmullos de una marcha que sólo tu alma de luna embriagada anticiparía. . Para arrancarme el rastrojo que me dobla el tallo, – siendo pecado, estigma y perenne herejía-, tendría yo que renunciarme el alma viva de paseo lacayo para encontrarme una nueva y libre de señora en travesía. . ¡Pero no! Que pecho atravesado no atiende súplica ni entiende despedida provocada por desidia, no escucha preguntas sin respuesta … ni olvida. . Sea leído, pues, el deseo tuyo de la lejanía – no convides mi voz nunca… Leer más

Inmortal. Por Luis Oroz

Nos dejaste las hojas y el rocío el mar las instrucciones            para aprender a andar sobre las aguas                                                Raquel Lanseros       La emoción que resbala,                                           la evidencia de no saber si todo permanece.     La nostalgia es el rastro de otras voces, de la ajena palabra que en tu boca se hunde para imprimir su huella sobre esa playa que llamáis silencio.    Unas manos distintas sujetarán tu copa mientras brindamos juntos por la certeza de la incertidumbre.    Como un pez diminuto que en el cristal comprende la transparencia de la inmensidad, así se… Leer más

Nunca supimos. Por Verónica Victoria Romero Reyes

Nunca supimos qué pagina debía ser arrancada del libro ni que quinqué debía apagarse cuando la Noche llamaba a un cojo alféizar, para enlutarse. – Tampoco supimos del río que se iba entre riscos de olvidos, aplausos de durmientes y corazones de miedo, ateridos. – ¿Y qué? – ¿Alguien supo del amigo, el triste, el cansado, descorazonado y perdido? . ¿Se supo que un amigo es todo el que, acompasado, tiene arteria en caos de lo vivido? – ¿De la música enrocada en el ruido, el cautiverio del que se llama libre y el regocijo de una culpa? – ¿Y… Leer más

lasniñasmalas. Por Yolanda Sáenz de Tejada

?? -¿Por qué no te gusta que te digan que eres buena? –me preguntó aquella profesora escandalizada por mis poemas inadecuados.- -Porque ser buena no es un estado independiente, sino ocupado. –le respondí soltándome el pelo a chorros.- Y me levanté de la silla. Decidida y revuelta. Y en la pizarra, con la tiza chirriando sobre las letras, escribí lo siguiente: A mí me gusta ser animal: Amar salvaje, abrazar salvaje, ayudar salvaje y llorar y reír salvaje… Y eso, no es ser buena. . Para Trini y Ana, que son mucho más buenas que yo (aunque ya están aprendiendo)…. Leer más

“Soy el Rico Potosí”. Por Ivette Durán Calderón

?Cuánto dolor queda en las callejuelas de tantos ultrajes a minas e hijuelas; surgen los recuerdos… rencor boliviano acontecimientos de nuestro altiplano.                                 o-o-o ¡Quinto Centenario! ni cien ni doscientos años los que evocan otrora riquezas, aquellas que hicieron pugnar las realezas soberbios e impíos avasallamientos.                                o-o-o ¿Y el supuesto puente suntuoso de plata? ¡Unir pudo egregio Potosí y España!2 Nos acongojamos por tan vil patraña que dejó pobreza … secuela escarlata.                              o-o-o El rey de los montes, envidia de reyes no es más el entonces “¡del mundo el tesoro!”1, sufre silencioso la ausencia de leyes anhelante insigne,… Leer más

Estrofas de despedida. Por Marcelo Galliano

? Un adiós nos negamos en la lluviosa tarde, yo murmuré ”qué ingrata”, tú dijiste “cobarde”, y así cuando partiste por las rutas de Dios volvimos a ser unos dejando de ser dos. Te marchaste y es cierto: no quise detenerte, no hay nada más inútil que sujetar la muerte, y aunque acaso se piense que el amor es eterno… a nuestros brotes dulces los desmayó el invierno. La noche me murmura que no estás… que te has ido, la oscuridad se esmera por recordar tu olvido, y a veces me parece que retorna el amor… y es tan sólo… Leer más

Poema urgente. Por Verónica Victoria Romero Reyes

De tu poema de piel y hueso, en hora única, con urgencia, me queda clavado el milagro de saberme tan tuya como la garganta que convoca mi nombre, con paciencia, los dedos que recorren mi cabello recortado, con esencia, y el embrujo de tu abrazo en mi memoria, ¡con descaro! – Me queda mía la palabra del alma en el silencio, corazón muy claro, y el escombro de la resaca de no poder dar más, latido recostado, al corazón tuyo y tenue que late en el pecho mío, a contratiempo. – Hay palabras sin término en mi boca – murieron… Leer más