Ocupamos nuestro tiempo. Por Ana Mª Tomás Olivares

  Ocupamos nuestro tiempo fabricando fusiles, escopetas, tanques, misiles o armamento radioactivo. El negocio es el negocio. Más tarde…, enviamos ayuda sanitaria                                                                 a quienes hirieron nuestras soberbias y perfectas armas. Elogiamos a héroes que se atreven a dar la cara en la batalla.                                                               Héroes de guerra… Los héroes sólo existen si se tornan, silenciosos, en teresas de Calcuta y dibujan sonrisas donde jamás las esperan.                                                              Entretanto, nos rasgamos vestiduras hablando de paz                                                             en conferencias, foros y encuentros mundiales                                                            muy humanos.                                                            Hablamos… Y casi parece importarnos lo que les ocurra a otros… Después giramos la vista                                                         … Leer más

Estrella de los mares. Por Manuel Brescané Muñoz

? Con tu estofado vestido y tus pies desnudos marineros bajas al puerto de las esperanzas, mientras de almas laten las calles siempre al abrigo de tu bálsamo. Te persigue mi espíritu impío que escruta tu cortejo estival, escarbando a lo profundo de los ojos de tu misterio -todo aún por desmenuzar-. Al asombro de inocentes muecas, imágenes moldeadas con emoción, vocales hendidas por tu nombre hasta esfumarse tu silueta en la mar. Allí estaba alma y cuerpo, en el último embarcadero de la fe, viéndote desvanecer en mi pecho… Entonces, transfigurada en mujer, me elegiste patrón de la flota:… Leer más

Luna que amamantara. Por Salvador Pliego

Pecho de nada hecho de trizas, hecho de mama, hecho de estambre; mama que se derrama en el calostro que liba el niño cuando un torrente su sed amansa. Rosa y pezón dando la cara al niño que amamantara. Y el rostro: un churumbel que se entreteje al caudal de leche mientras succiona su vida y sopla. Tómate el zumo, niño, color de madre. Chupa la carne lechosa y clara: dulce que crece como la noche cuando la hogaza azul sale y te prende. Duerme en el lecho níveo de anhelos, níveo de sueños, níveo de madre, y deja tu… Leer más

SKP. Por Fátima Ricón Silva

? Despierta tu salud, abre la puerta que no te permite ver el sol, sal a la calle y coge el primer tren a ninguna parte. Piérdete, encantado, entre las muchedumbres extrañas, agarra con fuerza los suspiros de verdad que brotan de los besos que escuchas. Besos de miel y barro que quedan enmarcados en el rictus de tu rostro. Huellas de libertad. Desatiende los rugidos de la masa enfurecida. Haz tu vida. Vuela con las alas del desarraigo y escapa. Abandona y entierra las fobias y los tiburones. Desenmascárate. Desanuda el lazo que te oprime. Déjate vivir. Escapa.  … Leer más

Perdón te pido, mujer… Por Juan A Galisteo Luque

? Por ti, por tu corazón, que siente y se compenetra al mío, con la razón y el alma de pasión quieta, yo te pido a ti, perdón; lo necesito de veras. En este mundo incesante, donde la persona es presa de la ambición y el poder, donde los hombres se hunden por el afán de grandeza, donde poder, es tener, y no tener, significa resignarse con tristeza, perdón te pido, mujer, por mi corazón de piedra, si no he sabido querer, como tú, te merecieras. Hay momentos en la vida, que recordando en silencio las verdades, comprendemos, que asumimos… Leer más

?Distante. Por Marcelo Galliano

? ?Distante, misteriosa, la mirada escondida, así en la triste tarde te alejas sin saber que con tu paso tallas un lugar en mi vida, que he puesto a cada noche tu rostro de mujer. Un aire de fogata se acerca a tu mejilla y piensas que se queman los leños de un hogar, ni sabe tu inocencia que yo aquí en mi buhardilla ardo como una brasa sin dejar de desear. Y seguiré pensando cómo será mecerte, o en mis manos dormirte como una flor inerte, o anillarte en mis brazos sin dejarte partir. Y así todas las tardes… Leer más

Baño de llamas. Por Fátima Ricón Silva.

?Lambada de llamaradas rojas y negras, movimientos sinuoso detrás de la escalera, recubres con sal la madera que con tu contacto se hiela. Crepitas sonidos de ángeles, exhalas aromas de ceniza, indeleble, imborrable. Te elevas hasta los infiernos, desciendes hacia el cielo, perdido entre el ardor de tus besos, hundido entre carne y sexo. Lametazos fogosos que dejan un rastro vivo de sangre efervescente que hace cosquillas de frío. La espalda helada por el sonido lejano de palabras que escupes a raudales sin decir nada. Sólo buscas placer, te sobran los sentimientos, alma interesada, perdida, sin alma te siento. Eres… Leer más