Estatuas silentes nocturnas. Por Isidro R. Ayestarán

Silencioso y paralizado. Sin luz y sin vida. Sin color, tan sólo en blanco y negro. Como mi corazón. Como una fuente seca me dejó tu desamor, tu sentencia final, tu “ya no te quiero”. Todo gira alrededor como si yo no importara, como si no yo contara, como si yo no sintiera. Todos ignorando la penumbra de mi alma, la ceguera de mis sentimientos, que por quererte sin excusas ni monedas de cambio agoniza frente a estatuas silentes nocturnas, humanas o estáticas, impasibles y trucadas por tahúres, un juego de mesa en el que quedo habitando en el furgón… Leer más

LA ROSA NEGRA. Por Isidro R. Ayestarán

Hoy habitas de nuevo mi morada. Te han regresado en forma de rosa negra con aroma a nostalgia trágica y olor a perpetuo recuerdo. Yo te sigo echando de menos pese a colocarte junto al retrato que te hicieron reposando sobre el madero del viejo tronco de tu huerto. Mirabas al objetivo lleno de vida, y hoy son tus cenizas quienes miran a este otro objetivo que son mis ojos anhelantes y enjugados por el llanto. Quise tenerte para siempre en forma de rosa negra, conservarte en mi memoria como monumento al tiempo hermoso del amor compartido y de los… Leer más

BUSCARTE. Por Isidro R. Ayestarán

Hoy salgo a buscarte por mil calles, a sentirte en cada rincón, en cada lugar, a saber que estás presente en esta morada inhóspita de gente ajena y extraña. Hoy he tenido miedo al vacío de mi almohada, a la soledad de las sábanas en las que habitabas, a la mordaza de unas caricias desconocidas que me gritan en una distancia descolorida. Hoy salgo a buscarte en un mundo de silencios, evocándote a través de un juego de luces y sombras, adivinando tu rostro en mil siluetas que son el fruto de esta locura mía por adorarte. Hoy quiero encontrarte… Leer más

Sombras. Por Isidro R. Ayestarán

La sombra de tu amor llega a mi sueño, me arranca de mi ficticia realidad, me asienta en un presente irreal donde el beso y el abrazo van unidos y entrelazados en tu cuerpo… Las sombras del recuerdo y la nostalgia desembocan en tu nombre y tu persona, en tu nostalgia y tu mirada, en el sentimiento que creía perdido de tus silencios y tus palabras… Y algo me arranca del paraíso de tu prosa, del significado de tus versos, lejos del estribillo de la música que envolvía nuestros encuentros, tan plenos e inacabados, como el horizonte que habíamos creado… Leer más

NOCHE DE JAZZ Y ALCOHOL. Por Josep Esteve Rico Sogorb

La noche sabe a jazz, oscura como el alma sombría de quien sueña despierto La noche sabe a whisky, a barras empapadas de sudores y alcohol. Un hombre a solas, enfrentado a su destino Un personaje solitario a las tres de la madrugada vagando por las calles un lunes cualquiera. Un personaje buscándose a si mismo: – < < aún no se si me encontraré...>> -. La soledad me deja escapar airoso de la mediocridad: – < > -. La soledad me reconforta: La noche siempre sabrá a jazz… …a sudor y alcohol…. ….a sudor y alcohol… ….a s-u-d-o-r…. y… Leer más

MANIQUIES DE BAR. Por Josep Esteve Rico Sogorb

Hoy supe de la imbecilidad de las gentes y fui victima de la pasividad ajena. Sobre el mostrador del viejo barucho unos hombres se sumergían en el remolino del alcohol bebiendo lentamente hasta la embriaguez que les envolvíó en su nube iniciando una búsqueda de confortantes anhelos Conversaban a gruñidos dándose gritos que rompían el silencio de la estancia Sus mentes depravadas poseían torpes cerebros intoxicados de vino. Y sus cuerpos, tan esclavos de las pasiones se afianzaban a la Vida, encadenándose sin remedio a la inesperada visitación de la Muerte. (Josep Esteve Rico Sogorb, del libro «Estas son nuestrasruinas»,… Leer más

ODIO EL ALCOHOL. Por Josep Esteve Rico Sogorb

Acabaré – quizás si, quizás no – por aborrecer el alcohol que nos envenena las noches. Posiblemente, porque sentí a la Cólera encender iras y odios en las frías noches de invierno. O porque – ¿recuerdas? – corrímos enfurecidos por los desolados callejones. Recuerda que entramos en casa airadamente, cerrando puertas a patadas. Aún guardo muy bien aquellas frases tuyas tan fuertes, resonando como golpes sacudiendo mi orgullo hasta desnudarlo. Aquel queso blanco que estrellaste con rabia contra el cuadro del pasillo que terminó roto en el cubo de la basura. Recuerdo el abismo que se abrió en nuestra cama… Leer más