Estatuas silentes nocturnas. Por Isidro R. Ayestarán
Silencioso y paralizado. Sin luz y sin vida. Sin color, tan sólo en blanco y negro. Como mi corazón. Como una fuente seca me dejó tu desamor, tu sentencia final, tu “ya no te quiero”. Todo gira alrededor como si yo no importara, como si no yo contara, como si yo no sintiera. Todos ignorando la penumbra de mi alma, la ceguera de mis sentimientos, que por quererte sin excusas ni monedas de cambio agoniza frente a estatuas silentes nocturnas, humanas o estáticas, impasibles y trucadas por tahúres, un juego de mesa en el que quedo habitando en el furgón… Leer más
