Seducción, labios y mar. Por Gustavo Marcelo Galliano

Localicé el ocaso del día en mí, creyendo ver tu sonrisa en la bruma, evolución del silencio en frescura, cual tesis desleal de mis sentidos. Perduras, el olvido aún no erosiona, te sumerges y emerges en las aguas, cristalinas aguas de voluptuoso oleaje, donde Poseidón no reina, sólo mi mente. ¿Fue la seducción mi soledad? no, creerías que profané la necedad, fueron tus labios con reminiscencia a Mar, néctar divino que incendió a mi alma. Lapso, detente impertinencia burda, monólogo destructivo de mi ser, agitarás el recuerdo hasta agotar la luz, al resucitar tus labios estos versos. Contemplé el respirar… Leer más

Réplica en el foro. Por Mamemara&Roswing

Roswing En ocasiones esta dama se encuentra encarcelada por una realidad demasiado tangible para su alma. No puede escapar del anticiclón que estanca su vida y la ancla en el fondo del mar. Hace tiempo que no escribe poesía porque su inspiración murió con sus deseos. Solo se aferra al pasar de los días alimentándose de melancolía. Ni el amor hace ya a su corazón vibrar pues se haya enterrado con su pluma y papel. Odia ser incapaz de querer y rechazar el calor de un abrazo. En definitiva, se odia a sí misma. ****************************** Mamemara En ocasiones la circunstancia… Leer más

Señorita metro y medio. Por Isidro R. Ayestarán, 2008

Te convirtieron en escaparate de miradas y paseos en el centro de una gran ciudad, sin rechistar ni protestar apenas, y sin censurar la pretensión de un autor loco. Una historia de amor que supo a poco, un molde en fotografía y escayola para transformarte en estatua silente en un color cobre con brotes de nostalgia. Cruce de expresiones en un estudio abuhardillado, sonrisas tenues para moldear a la señorita metro y medio con tu rostro y tu cuerpo en una pose de evocación y magia. Modelo y artista, un cincel como instrumento para moldear la perfección de tu mirada,… Leer más

El Beso Negado. Felisa Moreno Ortega

Miro al frente y encuentro tu boca, que sale en mi busca como una loba, ávida de un placer indecente. Esquivo el envite, bajo los ojos, frustrado me sacudes con furia. Busco ayuda entre la gente, ojos ajenos que me ignoran. ¡Que tremenda soledad la compartida¡ Tu mano de hierro me atenaza, me fija al suelo, raíz de nada, pues nada brota de mi pecho, el grito se ahoga en mi garganta cuando el puñal atraviesa mi espalda. El tiempo pasa y la soledad cambia tu furia por esta cama. Cambié tu cama por mi calma, cambié mi vida por… Leer más

Días extraños (Haikus). Por Luís Bermer

124-LA ALMOHADA En la almohada, tu cuello bajo el hacha del desencanto. 123-LA VERDAD “No estás solo” Dicen ellos, que no ven. Sabes la verdad. 122-TU BUSQUEDA En tu búsqueda, enfermo de soledad, perdí la razón. 121-VENENO Dulce el veneno, que te mata en silencio, mientras la besas. 120-EL RÍO Cambia tu mente, el río de los días. Te veré en el mar. 119-TORMENTA Nubes de tormenta. ¿Qué traéis hacia el presente, tras el horizonte? 118-RESPIRAR Respiro y sueño. No sé por cuánto tiempo, antes de ser piedra. 117-ASESINO Tiempo asesino. Mataste nuestra dicha. Dejaste ruinas. 116-UN DÍA Nubes del… Leer más

Volver. Por Isidro R. Ayestarán

Me hablaron de la tierra prometida, de luces azul celeste, de brazos acogedores y de miradas que asienten. Me habían explicado que las historias de amor siempre acaban bien, y que el sepia es un color antiguo reservado para una foto familiar de fin de siglo. Pero los libros homologados de la ciencia impuesta no dan respuesta a lo que hay tras los puntos suspensivos, ni nos cuentan porque decir te quiero es tan complicado en este mundo de palabras calladas. Y aquí sigo, buscando respuestas, volviendo al origen de un punto de partida que empujaba hacia el epicentro de… Leer más

Adicto al Espidifen. Por Isidro R. Ayestarán

Un poema social sobre algo común a todos los mortales: si te duele la cabeza, te tomas un espidifen; si es dolor de muelas lo que te preocupa, esa mano de santo que es el polvo blanco bien diluido en un vaso de cristal, que hasta los medicamentos tienen su clase, te hará olvidar tal dolencia; si por el contrario es dolor menstrual, quizá también lo cure. Yo no tengo experiencia en ese ramo; y así, para todo tipo de males, no se olviden del espidifen. Tenerlo bien a mano, en la cartera, en el interior del bolso, bajo las… Leer más