La nube blanca. Por Julio Cob Tortajada

 La nube era muy grande y muy blanca y sobre ella corrían las aguas de un río muy grande y muy largo. Es lo que me ha dicho mi nieta de siete años, hace pocos meses cumplidos. Subí a ella, me dice, y me quedé sorprendida por lo bonita que era la nube. Allí, al poco rato, reconocí a mi abuelo: el padre del mío. También vi a tus padres; tu papá calvo y tu mamá con el pelo blanco, que aunque no los conocía, algo me hizo reconocerlos al ver las fotos que tú me enseñas. Me gustó tanto… Leer más

SOLOVKY: Archipiélago infierno. Por Mar Solana

Punzantes y repetidos golpes en la puerta invadieron la quietud de la noche, fulminantes; dueños de todos los espacios, hendieron el fino velo que separa el sueño de la realidad… Llegaron a nuestra existencia como máquinas del infierno, a culatazos de fusil. “Aleksei Vasíliev Repin, enemigo del pueblo, desde ahora su trabajo queda confiscado por el bien de la nación…”, pronuncian sin pausa los toscos labios de un rostro vacío, salpicado por terribles sombras…Enemigos del pueblo ajusticiados en lugares diseñados para morir. La libertad era una libélula sin alas que agonizaba patas arriba, sometida a los cánones de alguien que… Leer más

Monedas Falsas. Por María Dolores Almeyda

…Eso es lo que tengo que hacer, ponerme guapa y salir a la calle, la cabeza alta, la mirada altiva, así, sin darle a nadie la satisfacción de verme hundida o sentirme cercenada como el tronco del árbol que ayer estaba erguido. Tengo que pensar así. No ha pasado nada. Será como volver a empezar, recordar los viejos signos, el lenguaje olvidado de las miradas, la antigua seducción y el coqueteo… Iré al gimnasio y fortaleceré la piel que me cuelga por todos lados, utilizaré de nuevo los viejos zapatos de tacones altos, y si no puedo con ellos me… Leer más

EL Sillón de Don Matías. Por Mar Solana

Don Matías era comerciante de antigüedades. A él acudí en busca de un regalo de boda para mi amigo Ramón: ?Caballero, este no es un sillón orejero cualquiera, es el sillón de la sinceridad. Con él, su amigo podrá saber quiénes le aman verdaderamente y quiénes no ?exclamó don Matías, o más bien declamó con un tono cercano al histrionismo?. Los verdaderos amigos, los del alma, podrán pasar horas sentados en este sillón ofreciendo su amistad, cariño y apoyo a los recién casados. Los cínicos y oportunistas tendrán una rápida sensación de quemazón en el trasero y saldrán huyendo como… Leer más

La fila. Por Mar Solana

Al pasar por la calle principal y tras tomar mi café en el bar de costumbre, me fijé en un hecho realmente insólito. Una larga e interminable hilera de personas recorría la calle, daba la vuelta por la perpendicular y parecía no tener fin. Lo más raro de aquello no era en sí la retahíla de gente, pues había visto muchas más veces a la multitud esperando turnos desde que la guerra acabó: la cartilla de racionamiento, las instancias y otras peticiones, la seguridad social, el paro… Lo más extraño y peculiar de la situación es que no se veía… Leer más

El portazo. Por Dorotea Fulde Benke

Había perdido la memoria. Estuve dos días andando por casa sin saber para quién cocinaba y no debí hacerlo a su gusto, porque el hombre apenas comió y después de la cena del segundo día salió dando un portazo. Recogí la mesa mientras intentaba recordar dónde había que guardarlo todo, y esa búsqueda me produjo un cansancio atroz. Al final no tuve fuerzas para seguir y me senté en el suelo. Observé cómo las aristas de los armarios se perdían en la penumbra del techo igual que las esquinas de un edificio. Cuando mi cuerpo me pidió instrucciones para respirar,… Leer más

Cambios. Por Marisol Oviaño

La seguridad se acabó para mí cuando tenía seis años y me pusieron un parche en el único ojo por el que veía. Pasé de ser una de las niñas líderes de la clase, a esa pobrecita que volvía del recreo pasando la mano por paredes. Mi madre, que me había protegido de todo hasta entonces, no podía protegerme del desprecio de los demás, de mi sufrimiento. Pero no me quejo, gracias a eso soy escritora: mientras todas las demás corrían en el recreo, yo me quedaba en un rincón imaginando mi propio mundo. Durante años me acostumbré a ser… Leer más