La vida descalza. Por Rosa María Molina López

Mi comisión es una úlcera, varios huesos rotos y sentirme deshabitada. Durante años el mismo menú: de primero, silencio; de segundo, paciencia; de postre, falsa felicidad. Por eso la vida rechinaba tanto entre mis dientes. Necesité habitarme otra vez, esa fue la clave para hacer lo que hice. Cuando el juez dijo “Se levanta la sesión”, miré a mi hijo, sentado en la quinta fila. Dibujó un “te quiero” en el aire y sopló. Cogí esa burbuja de amor entre las manos y me froté la cara para olerla y pegarla en todos mis poros. Vino de Australia para testificar…. Leer más

Leona. Por Lola Gracia

Aún conservaba algo de barro en sus manos y bajo las uñas. Ahora descansaba en su porche. En la mesa, té frío con limón. Muchos cubitos. Tomó uno con sus dedos finos pero viriles y lo paseó por su cuello. Hacía mucho calor. Escuchaba a la hierba contar historias de vidas pasadas, de muertos que habitaban en el aire con sus estribillos de algodón. Ella se había ido, por fin. Miraba en lontananza. Los maizales, almenados como pistilos, estaban en su punto. Sí, ella los alimentaría bien. Ya los alimentaba en vida. Poco a poco, “Mercy” se había convertido en… Leer más

Cosas que pienso mientras cocino: el tiempo y la muerte. Por Marisol Oviaño

? Ayer me llamó mi madre para recordarme, entre otras cosas, que el domingo es mi cumpleaños. Cuarenta y cinco tacos. Cuando mi padre cumplió cincuenta, sopló las velas, alzó su copa con el incorregible optimismo que le caracterizaba y dijo: Bueno, pues ya he llegado a la mitad de mi vida. Se equivocó sólo por veintiocho años, pero, a excepción de hacer turismo por Moscú, no dejó nada por hacer: había cumplido su misión. Ninguno sabemos cuando vamos a morir, pero yo sé que ya he dejado la mitad de mi vida atrás. Medimos el tiempo en horas, días,… Leer más

Sensaciones. Por María José Muñoz García

Son las 7 de la mañana, desde mi ventana puedo escuchar el murmullo de los pájaros que mantienen una agradable conversación, a cada minuto que pasa se unen más formando una gran oleada, pasando del murmullo a un gran clamor, tras los cristales una espesa niebla que difumina el paisaje que suelo contemplar cada dia. La calle esta en silencio, recorro con mi mirada todos sus rincones. Con el transcurso de los minutos, la niebla da paso a la luz, dibujando la figura de cada rincón de la calle, oigo unos pasos que se acercan a mi, me susurran al… Leer más

Sobrevivir, siempre. Por hijacecristalero

? Resultaba muy difícil explicarles por qué el padre amantísimo se había convertido, de la mañana a la noche, en un hombre que cuando se cruzaba con sus hijos se cambiaba de acera, o se llevaba el teléfono a la oreja y fingía estar hablando para no tener que saludarles, o salía corriendo como alma que diablo. Entonces ni siquiera los adultos comprendíamos que aquel pobre hombre se había inventado una nueva realidad en la que sus hijos nunca habían existido, pero que, al mismo tiempo, tenía miedo de alejarse de ellos y por eso se quedaba cerca: donde pudieran… Leer más

Murmullo o silencio. Por María José Muñoz García

A todos en ocasiones nos hace falta nuestro propio espacio de silencio. Contemplar a lo lejos el murmullo, aunque solo sea por un momento, reordenar nuestro propio espacio. A veces encontrar ese tiempo es una misión imposible, vas posponiendo el momento porque siempre tienes algo «más urgente» que hacer, pasan los días hasta que te das cuenta que en todo ese tiempo transcurrido nunca encuentras espacio para ti. Hay que priorizar según la urgencia las tareas de tu día, intentando dejar un pequeño espacio para ti para evitar la saturación, suena bonito, verdad? Lo complicado es llevarlo a cabo, hay… Leer más

Princesa. Por Julio Cob Tortajada

Mi ventana daba a la calle de Quart esquina a la de Aladrers y acostada en la cama todos los dias al amanecer lo primero que vislumbraba era una de las dos torres, donde sabía que estaba él. La otra torre estaba impedida a mis ojos al no poder desde mi cuarto disfrutar del conjunto de las Torres de Quart: una de las muchas puertas de entrada a la Valencia amurallada de las que me hablaba mi abuelo. Se me antojaba como un castillo encantado de escondidos pasillos y amplios ventanales, en cuya habitación principal y bajo un dosel a… Leer más