Solo palabras. Por Ioritz Soto

Paredes que suspiran, Libros olvidados, Tropas que se retiran dejando atrás acantilados. Perros que muerden antes de ser mordidos Dueños que los encierran al olvido. Las nubes bailan sobre mi cabeza Mientras esconden el azul del cielo, Nunca tuve la certeza De un sincero te quiero. Trenes que no llegan, Descarrilados en la soledad, Vías que no sabes donde empiezan Pero si donde terminaran. El fuego que no quema El juego que no puedes perder Las cartas sobre la mesa El sol en el atardecer. Luces que iluminan la noche, Estrellas a nuestro parecer Astros en la lejanía que se… Leer más

El complejo del hombre diminuto. Por Juana Cortés Amunarriz

En tu dobladillo. Vivir dentro de ese dobladillo, junto a la arena que ha depositado el viento de mil tardes. Vivir pegado a tus muslos que susurran cuando caminas -te espero, dice el vello fino, casi imperceptible-. Vivir en tus medias, entre los pliegues de tu cuerpo -ser humedad en tu ombligo, nacida del calor de la licra-. Vivir en tus zapatos, o en el tirante de tu sujetador blanco, o en las horquillas que sujetan tus rizos. Vivir en tus botones esperando morir aplastado entre tus dedos. ?? Juana Cortés Amunarriz Blog de la autora Leer más

asomadaatí. Por Yolanda Sáenz de Tejada

?-¿Pero lo amas? –me preguntó él antes de marcharse de mis entrañas. -Desde luego, mira que haces preguntas raras…-le contesté grotesca y deseando que cerrara la puerta y se evaporara (demasiadas indiferencias suyas en los últimos dos años). Desde aquella mirada (agrietada y casi podrida) pidiendo clemencia, han pasado seis meses y ahora, solo ahora, antes de llamarlo esta misma mañana para pedirle que vuelva, puedo contestar a su pregunta con este poema: . Mi balcón no se abre. Mi balcón se cierra en ti. . Aquí, asomada a su sangre. Nadándolo contracorriente y esperando sentir el efecto mariposa de… Leer más

Cuando la tristeza entra por la ventana. Por Fátima Ricón Silva

  Nadie la convoca, ni la busca, ni la reivindica, mas ella hace acto de presencia sin invitación, se cuela entre las grietas de la identidad. Llega silenciosa y me pretende como un enamorado, primero me acaricia tímidamente, y paso a paso, febril, me araña y me arranca el pellejo. Me aniquila, me fulmina. Invade mi cuerpo, me asola, me arrasa, me anega entre los fluidos de la desesperación. Busca y rebusca gozarme, dominarme y acaba penetrándome voluptuosamente, poseyéndome con un vaivén delirante. Se introduce muy dentro de mí y llega hasta el corazón, reventándolo, estallándolo…… …… de pena.  … Leer más

El silencioso encuentro. Por Marcelo Galliano

? Hoy obviamos palabras, sólo nos invadimos tumbados en la noche sin nada pronunciar, y hambrientos y sedientos la savia nos bebimos ávidos de silencios, gastados de besar. Y así, sin mediar gesto, fuimos los impulsivos viejos adolescentes con ganas de sentir… de tener cada uno los cuerpos abrasivos, de someterse al tacto, de seguir y seguir. Y en ese movimiento brutal, desesperado, fuimos dos animales buscando el anhelado alivio que le diera la paz a nuestra piel. Y después del tremendo, desatado estallido uno en brazos del otro se desmayó dormido…. con algo de tristeza… y un regusto de… Leer más

Venciendo el miedo. Por Marisol Oviaño

?? Un día, en el bar del instituto, una amiga cuyo nombre no recuerdo, me dijo: – Oye, voy a dejar el trabajo en el despacho de abogados ¿te interesa? Así de fácil fue conseguir mi primer empleo a tiempo parcial. Yo tenía 16 años y, desde entonces, compaginé siempre estudios y trabajo. Pero no tuve que hacer un curriculum hasta que acabé Publicidad y me puse a buscar trabajo de lo mío. Para entonces ya tenía a mis espaldas siete años de experiencia laboral. Quizá por esa razón, de los tres compañeros de clase que nos colocamos en lo… Leer más