En la lejanía. Por José M. Araus

? … y nadie ya sentirá deseos de ti porque no participarás de las rosas de Pieria… Safo . Oíamos, allá a lo lejos, el galopar del rio. Desde la casa, lo veíamos pasar. Corría con una indiferencia que parecía alegre, y sin embargo iba hacia su fin. Y con qué alegría habría de llegar a ese mar que es el morir, según dice Manrique. Pero eso tú, en tu inconsciencia, no acababas de creerlo. Para alguien menor de veinticinco, la muerte es un invento de viejos. Y contigo no iba. Seguiste tú, el camino del sol, como las flores… Leer más

Dicen por ahí. Por Verónica Victoria Romero Reyes

Sólo yo tengo potestad para hacer de las historias tres mil cuentos de dudosa eternidad triste o ciento dos indecorosas fábulas con sana memoria. – No te voy a consentir el decoro a mi madre muerta que me viene a visitar en mil razones cada día ni el recuerdo de un padre que tú jamás viste y te supuso argumento de retirada con algarabía. – Sólo yo tengo el cetro de pretendida justicia y no me arengo ante bastonazos de desesperación. Pudiste ser rosa quedándote en cardo borriquero. Y ahora es viraje inusitado el ruido de una ilusión. – Poco… Leer más

Soneto triste. Por Marcelo Galliano

Seremos en un rato ya dos desconocidos, nos paseará el olvido por su amargo sitial y quedarán los sueños tal vez desvanecidos como un hombre sediento tendido en un brocal. No nos darán señales los más nobles espejos (ni el metal, ni los vidrios, ni las aguas de ayer), y cada uno del otro se machará bien lejos y hasta la misma lluvia parecerá doler. Pero luego de un tiempo los relojes cansados ya no darán las horas de los enamorados, de este fuego tan mutuo que sin luz se extinguió . Y quizá una campana nos duela en cada… Leer más

Vuelve. Por Ana Mª Álvarez Barroso

Vuelve a mi lado, vuelve, amor de primavera, con el suave murmullo de tu voz de soneto, deja que nuevamente me entregue por completo y cure tus heridas, como la vez primera. Déjame que te abrace ¡que acabe esta quimera! que llene el calendario que olvidé, mudo y quieto, con días de ternura, con mil tardes de asueto, con besos en tus manos y caricias certeras. Nada puedo ofrecerte, mi casa está vacía, vacía está la mano que se extiende postrera para colmar tu vida de amor y de alegría. Mi corazón te habla, mi palabra es sincera, ante tí… Leer más

La cosa es sencilla. Por Javier de Hoyos Martinez

Él, un mesías borracho ebrio de promesas y alcohol. Ella, una muñeca una puta un ángel, siempre vestida de azul, con las medias rotas, el alma rota y una gran sonrisa. Hay una barra. Hay quince taburetes, dos ocupados son los mismos tipos de siempre. Hay un suave jazz, que lo envuelve todo a base de bombo y platillo; Hay un camarero, sirviendo respuestas entre hielo y limón. Hay un pobre loco que aúlla en alguna parte. Hay una pareja follando en los baños. Hay dos tipos peleándose en la calle por una mirada encontrada. Hay todo un mundo escondido… Leer más

Esperando. Por Miguel Pérez de Lema

Esperando. Todo el mundo parece últimamente estar esperando. Pero esperando qué. ¿Esperando nada? ¿Nada concreto? ¿Un desenlace imprevisto de todas las calamidades? ¿La paz en el mundo? Qué se yo, ¿la lluvia? ¿Una bíblica lluvia de plomo fundido, y lava, acaso? Parece que están esperando nada. O quizá sí, si pasas muy cerca de ellos, si te detienes para ver cómo se queda a veces su mirada absorta, cómo se pasan la mano por el cabello muy lentamente, si los calculas, te parece comprender que están esperando algo muy concreto. Sí, mirándolos cara a cara, estás casi seguro de comprender… Leer más

Conocerás el amor (III y IV). Por María del Mar Hermoso

Las noticias del terremoto seguido del terrible tsunami que asolaron Japón no la destrozaron tanto como saber que Yuto nunca cogió el avión rumbo a Berlín. Él seguía en Japón. ¿Pero por qué? Sus compañeros alemanes la llamaron por teléfono al no encontrarlo en la terminal de Berlín. Tampoco habían podido ponerse en contacto con Yuto. Su móvil aseguraba estar fuera de servicio. La costa noreste japonesa estaba asolada, la central nuclear de Fukushima había sido dañada seriamente, varios trenes bala habían desaparecido, miles de viviendas resultaron dañadas, otros miles de ciudadanos desaparecidos, y de cadáveres y de evacuados. El mundo parecía estar acabando…. Leer más