Sobresaltos sin redaños. Por Salvador Pliego
Al pie del orbe los temores. ¡Son tantos y tan vastos!… como un silencio terminal que a la médula corroe. Y brotan en los iris como hijos del espanto, en un sobresalto de ojos al vacío. Y el miedo a lo ignorado se vuelve amasijo que la muerte redescubre cuando nos habla y no podemos atajarle. Y como si fuéramos rebañaduras, el rostro lo clavamos al pasado buscando un asidero, un asa que nos jale al sentimiento, que nos empotre en el presente y a la muerte le pida un resquicio… Son tantos los temores, que saltan al rostro cual… Leer más
