Caperucita y el lobo machista. Por Arturo Pérez Reverte

XLSemanal – 31/5/2010 Hoy me he levantado con talante. Como después de haber publicado El pequeño hoplita -un cuento sobre un niño en las Termópilas, que tanto debe a su magnífico ilustrador, Fernando Vicente- le tomé el gusto a la narrativa infantil, he decidido echar un cable. Ayudar a que nuestra ministra de Igualdad y Paridad, Bibiana Aído, rubia joya de la corona, haga realidad su bonito proyecto de conseguir que los cuentos tradicionales para pequeños cabroncetes sean desterrados de escuelas y hogares, y dejen de ser un reducto machista, sexista y antifeminista. O que, expurgados y reconvertidos a lo… Leer más

Tanto amor…Tanta Lola. Por Ana Mª Tomás

Ayer, en el Museo Arqueológico de Murcia, mi amiga Lola Gracia presentó su último libro “TANTO AMOR”, bueno, se lo presentó María Dueñas, autora del exitoso libro “El tiempo entre costuras”. Poca gente faltó al acto, la sala estaba a rebosar, ella feliz y yo mucho más de verla triunfar, de ver cómo amigos, conocidos y desconocidos habían respondido a la invitación personal, oficial o publicitaria. Lola, yo la conozco, estaba nerviosa, sin embargo no lo parecía. Se presentó radiante, hermosa por dentro y por fuera, perfectamente maquillada, peinada, sensual… Y habló con desparpajo, sin miedo a la censura o… Leer más

Ilustrados y necios. Por Brujapiruja

No dejo de sorprenderme de las actitudes de algunos “ilustrados” actuales. Aunque siempre ha existido esta figura, es ahora,  sobre todo entre  los que rondan los treinta o cuarenta y tantos años que, convencidos de ser “superiores” y de que son la generación llamada a cambiar el mundo, entablan conversaciones desde un nuevo púlpito cuajado de títulos que , como mucho, les capacita para ejercer una profesión. Por lo visto, estos “seres superiores” no saben que no hace mucho, la educación era un lujo al alcance de muy pocos, que casi la mitad de la población era analfabeta y que antes de… Leer más

¿Admiración o envidia? Por Mati Morata

Es curioso comprobar cómo las luces mediocres son las que producen sombras alargadas y opacas. Estas son las reflexiones que me asaltan mientras cabalgo a cuatro ruedas en busca de la ocupación que sufraga mis necesidades y me permite crecer. Me explicaré. Solo las pequeñas luces nos hacen sombra. Solo envidiamos aquello que, pudiendo tener, no nos pertenece. Solo nos medimos con los talentos y cualidades comunes y pequeñas. Nadie envidia a Einstein, ni a Nadal; a ellos se les admira. Las grandes luces nos deslumbran; a veces, incluso, nos ciegan. Sin embargo, son los pequeños éxitos y fortunas las que… Leer más

nochedeconfidencias. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Para Araceli, por su corazón salvaje, y para Rogelio, por inventar finales hermosos Ella se quitaba la camiseta con pudor (bueno, eso era sólo al principio). Él organizaba la tecnología: vuelca el asiento atrás, ten cuidado con la palanca de marchas y ponte sobre mí, que estarás más cómoda. Las linternas de la guardia civil les bajaron el radio del iris y la libido: chicos, es peligroso este sitio, les dijo el del bigote. Y ella, medio desnuda y con esa ternura que siempre lo desarmaba, le preguntó desvergonzada pero niña: ¿me puede usted indicar (por favor) un carril más… Leer más

De luz y de sombras. Por Juan A Galisteo Luque

La Luna en el cielo dormía y soñaba; soñaba despierta, reía, lloraba. Milenios de invierno, sola se pasaba temblando de frío, sin techo ni abrigo, sin manto ni almohada. Acercó la Luna su luz plateada, y allí, en el abismo, dejó al descubierto un manto de estrellas que a sus pies llevaba. Yo, que ya sufría de un ligero insomnio que no me dejaba dormir por las noches, invoqué a los cielos, al Dios, que de niño con celo adoraba, y dejé un suspiro, que irrumpió el silencio en el bello espejo de la madrugada, De luz y de sombra,… Leer más

Del canto del mar. Por Salvador Pliego

I Ya no hay gaviotas, poetas. Se fueron al mar. Se fueron silbando, tejiendo un ajuar de nidos, agobios, nostalgias y pan; ni quien las alcance o vuelva a escuchar. Dejaron ristras y estelas, bordaron de cera las crestas del mar. Transmigraron sus plumas y legaron un pedazo de cauda por si el sur las quería alcanzar. Ya no hay más gaviotas, ni quien las vuelva a besar. Con sus crinolinas largas, con sus delantales cromados, iban tejiendo para recordar. Ya no hay más cantores en el canto del mar. Quedan abedules, los cauces, las rocas, la ausencia… y la… Leer más