Ella (suspiros). Por Salvador Pliego
Ella, cuando camina, se vuelve azul y un suspiro. No dice nada… sólo un suspiro. En la alborada el alpiste brota en su cabellera y baja el rocío para dejarle caireles color de aliento. Sobre su torso un arco iris detenta el fresco de la mañana que se bifurca en su cadera como racimos cual lima fresca. Y en sus ojos… No dice nada, sólo un suspiro. Va llena de juncos y del sereno que la recubre. Tiene los labios color de trino. Para dormirse, retoza en velos y se hace luna. Y cuando su boca abre… No dice nada,… Leer más
