Amor verdadero. Por Almudena Aibar Hidalgo

Incondicionalmente te acepto, mi amado, tal y como eres, tal y como serás, sin necesidad de intentar adaptarte a mis necesidades y deseos. No pretendo que me pertenezcas, deseo poder disfrutar de tu presencia, de tu energía y  tu sed de vida. Deseo que seas feliz, más allá de lo que nunca llegaste a imaginar.
Deseo que te sientas tan libre como siempre, como nunca y que nuestro amor te libere de todas las ataduras materiales, de todo prejuicio, de toda limitacion impuesta por otros o de las tuyas propias.Deseo que nuestro amor prevalezca, que supere cualquier distancia, que sobreviva al paso del tiempo.
Deseo con toda mi alma que el amor que me inspiras crezca hasta existir independientemente de las circunstancias, de los cambios de humor, del estrés, de los problemas cotidianos, del cansancio, de la enfermedad y de la muerte. Creo ciegamente, tan ciega como mi entrega, mi confianza y mi amor por ti, que este amor que me inspiras crecerá y madurará, superando cualquier fantasía, sueño o ficción.
Creo, aunque sea contracorriente y anticuado, en el amor para toda la vida, desde que te encontré. Haré cuanto esté en mi mano para apoyarte, acompañarte, ilusionarte, motivarte, para que no te quepa la menor duda de que eres amado y de que ya nunca dejarás de serlo mientras yo siga viva. Te amaré aunque decidas que no soy la mujer de tu vida.
Mi amor por ti es el tan esperado amor verdadero.»

Almudena Aibar Hidalgo
Escritora

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Un comentario

  1. Si, probablemente lo sea

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