La culpa es del Monopoly. Por Rafael Caunedo
La culpa de todo la tiene el Monopoly. Ya apuntaba maneras desde pequeña. Parecía que disfrutaba desplumándome, viéndome cómo me arrastraba hasta la Banca para pedir que me dieran un crédito. El asunto de las estaciones salió mal y todo empezó a ‘fundirse a negro’. Después, ya en quiebra técnica, medio regalé mis propiedades, mientras ella, amasando cada vez más dinero, se pasaba el día en el notario poniendo escrituras a su nombre. Tampoco tuve suerte en las cartas. Perdí todo, tan sólo me quedaba la casa del Paseo del Prado, la más cara de todo el tablero, pero nunca… Leer más
