Cine negro. De Francisca Gata Amate

La autora Francisca Gata nació en Monesterio, aunque pasó pronto con su familia a Albacete, donde reside, tras los estudios de Geografía e Historia en Murcia. Autora de numerosas publicaciones, entre las que no faltan la literatura infantil y la novela (ganó el XXII Premio Felipe Trigo de narración corta con Ella anda), cultiva preferentemente la poesía: La celda del mar, el bar de los vagabundos, Fuera del tiempo, El felino dormido (Premio Paul Beckett) y Desterrados (Premio Ciega de Manzanares) son sus poemarios más reconocidos. Gata es escritora de enorme personalidad y empuje, con un estilo impetuoso, que la… Leer más

Bagaje del camino. Por Fátima Ricón Silva

Vidrio agriado por la lluvia, templado por el llanto de unos besos, cristal encaprichado de las vetustas telarañas que tejen el entramado sobre el que ejerces de equilibrista.   Largo camino sucio de esquirlas llenas como gotas de mentiras. Te golpean. Son tus huellas. Es tu vida.   Un roto más en el viaje que zurces con el hilo rebosante de otros rotos que antes cultivaste, en otras odiseas, en otros disparates.   Calendario de colores, días negros o repletos de flores, las cuatro estaciones recorriendo un cuerpo ora frío, ora viento, ora calor del sentimiento.   Es el peso… Leer más

La última estación. Por Francisco Gragera

  Extraviar mi mirada en el espejo de los Dioses Y que tiemble mi cuerpo en el pensamiento limpio De tu mirada, áurea de tu alma y destino de lo posible Quiero que me quieras, con el sólo limite de mi imperfección Porque la perfección solamente esconde las miserias de la vida. Y nunca jamás valió como merito o soporte de mis carencias Ya sé que quizás no sea yo el tú que ayer pensantes, Pero en el final del largo recorrido de mi vida Entiendo que mis sueños fueron siempre para ti Y lo serán hasta que alguien busque… Leer más

Efímera. Por Marcelo Galliano

  Eres la llama rauda de un fósforo en la nieve, el perfume a fogatas de una tarde otoñal las huellas de las gotas en mi vidrio si lluevem el reflejo perdido de la aurora boreal. El vino derramado, ése que no se bebe, la fruta desprendida luego del vendaval un eco lastimoso, reverberancia leve sobre la piedra herida y el reseco brocal. Tú pasas por mi cuerpo como el agua en los dedos, por mi piel murmurando tu adiós en tonos quedos tu “hasta pronto mi vida, ya es tiempo de partir” Si es fugaz en la arena cada… Leer más

No podemos elegir. Por Mirtha Rodríguez

Como el inexorable… y cruel, paso del tiempo Como el desgaste diario… que ocasiona el viento En la erosión silenciosa… de agua… al correr El pasar de los años…en la vida, tiene el mismo poder.   Nos vamos poniendo grandes… un día a día, vivir… Disfrutamos de la vida… pero queda… ese sentir… De ver, como se llega a viejo… más, no poder elegir… Frenar…el paso del tiempo… elegir… cuánto seguir.   La casa… se va gastando… también, el diario vivir Los muebles… las paredes… las plantas del jardín La tristeza… el silencio, se apodera del sentir Algunos… tienen que… Leer más

¿Por qué escribo? Por Santiago Tracón

El próximo 11 de abril viajo a Montréal (Canadá) para asistir a un Encuentro Internacional de Escritores. Me han pedido una breve declaración que defina mi idea de la escritura y la literatura. He enviado este texto, con su correspondiente traducción, revisada por mi amigo Kévin Marçeau. Escribo porque al hacerlo me olvido de mí mismo. Porque al escribir entro en un estado de conciencia estimulante. Porque me produce un íntimo placer el dejarme llevar por las imágenes y las palabras, por su ritmo, por sus asociaciones inesperadas, por la sorpresa que me producen las nuevas ideas.Porque escribir es para… Leer más

Me he chutao una nube. Por Yolanda Sáenz de Tejada

 Me he chutao una nube. Sí, así de claro. No tenía otra opción. Necesitaba exprimirla para regar el esternón de mi rosa (aquella que me regaló el principito).   Ya me dirás lo que hubieras hecho tú… Así que la esperé en una esquina, haciéndome la disimul-hada.    Esperé…   Cuando apareció, iba tan mona que sentí un leve arrepentimiento. Pero pensé en mi rosa, en las espinas ya canosas de tanta agua con cloro del grifo, y en su rojo gastado que mi rotulador no puede reponer. Pensé en su pasión reseca…   Y la atrapé (a la nube)…. Leer más