Mi primera huelga. Por Nidosiano
Cuando era un chaval, trabajé para un empresario comunista. (A mí no me miréis). Pagaba mal y algunos de nosotros nunca tuvimos contrato. Pero eso no impedía que alardeara de coches y mujeres guapas delante de todos los empleados. Sin embargo no podían odiarle, porque le envidiaban. Sabían que, en el fondo, de haber estado en su lugar, ellos habrían hecho lo mismo: pagar poco a la gente y gastarse el beneficio en putas. O señoras de postín, que era lo que él frecuentaba, y que salían todavía más caras que las trabajadoras del amor: cenas, regalos, viajes… Aunque, si… Leer más
