Acería de las manos. Por Salvador Pliego

Haz de luces en las manos sin que se parezcan a la sílaba terminal de la palabra ni al negro cóndor de las sombras; manos pintadas por la música que son el fulgor de las estrellas; manos sedientas del mañana en la fruta mordida o picoteada; manos que vienen del carbón forjando pesca, lluvia, el talismán dorado, la sacristía de las alas; manos de los vientos negros y azules que indagan a la altura, a los centinelas de la noche, a la espuma en el rocío. He ahí, obreras continentales y amarradas a las ceibas, o atadas por los… Leer más
