Los abrazos castigados. Por Mar Solana

Estaba en la cárcel por amor. Shula llevaba varios meses en aquella desapacible celda por ceder al calor de un abrazo. Errare humanum est. Pero apenas quedaban sabios para reconocerlo. Y a los que aún no les habían cortado la coleta, así llamaban a su “deceso”, estaban en la cárcel, como Shula. Vivía privada de cualquier libertad, sucia y sumida en la indolencia. Todos los días, sin contar los domingos, recibía las arengas de su consejera que, a modo de actividad carcelera enriquecedora, le inflamaban el alma como la piel se amorata después de una paliza. Shula era muy bonita,… Leer más

Mi otro yo. Por José Fernández Belmonte

Mientras subía las escaleras de aquel viejo ambulatorio, el cual no había cambiado demasiado en los últimos treinta años, me cuestionaba, como supongo que harán la mayoría de los enfermos, el porqué de la situación: ¿Qué necesidad tendré yo ahora, de enfermarme del hígado y que mis transaminasas estén por las nubes? ¿Estará mi hígado tan inflamado como el de un pato criado para hacer foie gras? ¿Será un cáncer maligno que me va a fulminar en menos que canta un gallo? Con esa paranoia, me senté en unas butacas de espera más propias de un autobús que de un… Leer más