Como predestinado. Por Francisco Garzón Céspedes
La servilleta esconde lo escrito. Es dejada por el escritor con apariencia virgen. Cuando el siguiente comensal la usa, el texto no leído, cumpliendo feroz como un predestinado, se le graba en la boca, punta de la nariz y en ciertas zonas de las mejillas para que todos puedan degustarlo. Francisco Garzón Céspedes Gaviotas de Azogue nº 50 Leer más
