Europa me abre el apetito. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Un trocito de ironía para empezar la semana… Hay lugares que se me quedan entre las uñas. Por eso siempre quiero volver (para morderlos).     Lo que más me gustó de aquel viaje que hicimos juntos al centro de nuestro futuro fue tu mano. Tu radio clavándose en mi piel mientras caminábamos rozando el muro de Berlín y tu falange encajándose en mi cintura para atravesar Friedrichstraße y mi corazón. Tu mano apartando mis rizos en el metro para poder vaciarme un beso en el cuello mientras yo me jugaba la vida (hablo de morir de placer). Y luego… Leer más

Bicefalia. Por Marisol Oviaño

Mis padres cumplían los roles tradicionales: él traía el pan a la mesa y ella se encargaba de nuestra educación. Cuando yo tenía catorce años, mi madre comenzó a trabajar con mi padre; pero como la responsabilidad económica seguía recayendo sobre él, ella continuó asumiendo el papel de policía malo: era la que nos esperaba si llegábamos tarde, échame el aliento; la que nos echaba unas broncas antológicas por las malas notas y la que imponía las condenas, un mes sin salir. Mi padre, al día siguiente, se limitaba a soltarnos una de sus frases hechas sin mucho énfasis, te… Leer más