Sin más confeti del necesario. Por Rafael Borrás Aviñó

Mira por dónde, tal vez las vacas flacas nos sirvan para rebobinarnos hasta algunas lejanas noches de Año Nuevo, noches irrepetibles en blanco y negro, sin un duro, sin pavo al chilindrón, caviar de beluga ni anuncios de burbujas. Sin histéricas compras de última hora ni jolgorios etílicos. Sin más confeti que el estrictamente necesario. Cuando la casa quedó en silencio después de la fiesta, noté enseguida que no iba a ser fácil coger el sueño. Acababa de cambiar de año sin cambiar siquiera de loción de afeitado. Pues vaya… Empujé la puerta del tiempo y me vinieron a la… Leer más