Envejeciendo sin pausa ni prisa. Por Marisol Oviaño
El viernes, la niña se pintó los ojos por primera vez, y su hermano llegó a las cuatro de la madrugada; a su edad se espera tanto de los fines de semana… Cuando salen por la puerta no los envidio: sé lo que les aguarda ahí fuera. Tendrán que enfrentarse a mil peligros en lugares a los que mi ala protectora no puede llegar: la vida social, las borracheras, las drogas, el amor, el sexo… la decepción, la resaca, la adicción, el sufrimiento, los hongos… Y el dinero. No es lo mismo salir con 5 euros que salir con 30…. Leer más
