A un olivo. Por Juan A Galisteo Luque

Olivo sediento, ¡qué triste tu suerte! tu raíz de origen de cuajo arrancaron, y aquí, en esta tierra, después te plantaron, quién sabe si un día, te encuentre la muerte. Hoy, cuando lo han dicho, quise protegerte, y es así, tan cierto que te cercenaron, tu tronco en un campo verde coronaron, será muy difícil que ya vuelva a verte. Cualquiera diría que eso les divierte, injerto mezquino que en vano lograron; solo consiguieron con ello, perderte. En un jardín verde del Norte, dejaron tus duras raíces y tu cuerpo fuerte; nada más mirarte, mis ojos lloraron. ———- Juan A… Leer más

La barra de labios. Por Ana Mª Álvarez Barroso

“En realidad no parece tan desagradable” –pensó Isabel cuando llegó con su pequeña maleta y el neceser en la mano. Miró la habitación, algo desabrida, con un visillo blanco que tapaba únicamente el hueco de la ventana. Parecía uno de esos hoteles baratos en los cuales, si tiras con brusquedad de las cortinas, te quedas con ellas en las manos. Se asomó y tenía vistas a la zona ajardinada que pertenecía al centro. Dos camas individuales, con sus respectivas mesillas de noche, acondicionaban la estancia; sobre las cuales, unas colchas color verde agua eran el único toque de color en… Leer más