cabezanueva . Por Yolanda Sáenz de Tejada
He robado una cabeza. No es de nadie. Os lo juro. Me la he encontrado en la playa. Estaba casi enterrada, cubierta por tierra y odio marino. No era rubia y, como me miraba, sin que nadie me viera, la he desenterrado… Cuando robo cabezas, siempre examino sus fascias cervicales (la media, que es la chivata de todas las vísceras del cuello). Esta me ha sorprendido. Nunca había visto una tráquea con tantas frases y palabras atragantadas… Creo que la cabeza huyó de su cuerpo por eso mismo: de tanto tragarse cosas, llegó un día en el que no le… Leer más
