Libertad. Por Almudena Aibar Hidalgo

«Las rutinas mentales, los hábitos, las malas costumbres, los compromisos sociales, los roles, los puestos de trabajo, las relaciones estabilizadas y estancadas, las cargas familiares, las presiones económicas, los vicios, los automatismos, los horarios, las obsesiones, los miedos y las inseguridades nos esclavizan. So…mos esclavos de nuestros pensamientos, de nuestras acciones y de sus consecuencias. Toda libertad, toda dignidad, toda estabilidad, toda respetabilidad, toda serenidad, toda claridad, toda sinceridad y toda bondad nacen, se nutren, se reproducen y mueren en nuestros pensamientos.Nuestros pensamientos se componen de palabras y ellas se culminan en las acciones que representan nuestra propia vida. Ser… Leer más

¿CORBACHO O GORBACHOV? Por Julio Cob Tortajada

Sinceramente, creo que resulta muy grato ver cómo se acuerdan de uno. Y más si quien lo hace es Don Celestino Corbacho quien tiene tal atención mediante una carta personal en la que dicho sea de paso no figura tu nombre; lo que pienso sea más por culpa de algún extraño desliz, que por pereza al trabajo bien hecho. Y uno queda aún más satisfecho con el trato de estimado, consideración que siempre se agradece. Abrir el buzón de tu portal y encontrar dirigido a ti y a tu nombre un sobre ajeno a tu banco habitual, evita el cambio… Leer más

Será normal… Por Felisa Moreno Ortega

…pero no acabo de entender ciertas cosas. Creo que fue en junio, antes de irme de vacaciones cuando hice un pedido de libros, a través de una papelería de mi localidad. Esos libros no eran otra cosa que ejemplares de mi novela “La asesina de los ojos bondadosos”. Tuvieron que pasar varios meses de espera infructuosa para enterarme que la distribuidora encargada de vender mi novela había desaparecido, se había esfumado sin dejar rastro. Una vez asumido que no podría contactar con la Editorial El Olivo (la citada distribuidora) traté de buscar otra vía para adquirir los libros y poder… Leer más

No siempre… Por Ana Mª Álvarez

No siempre es de día. Ni palpitan los pétalos al soplo susurrante del sol, desnudo y cálido, abrazando las pálidas cornisas del oriente. Hay veces que amanece y es de noche, que nunca se ilumina mi ceguera; las pálidas estrellas se desvisten negándome su luz, lejana y fría. No siempre amanece en la mañana. Lo sé, siempre lo supe. Lo confieso. Amanecí en tus ojos hace mucho, después de pasar la medianoche. Pero no siempre es de día en mi mirada, ni en tu cuerpo, lejano, inescrutable; hay lilas deshojadas en los prados que un día nos ofrecieron su lecho…. Leer más

COMPOST. Por Agustín Serrano Serrano

— Entonces, ¿no pensaba que eran seres humanos? — Carga —dijo con voz apagada—. Ellos eran cargamento. De una entrevista a Franz Stangl, comandante de Sobibor y Treblinka. Cuando la señora Langer finalizaba la tarea de dar de comer a las gallinas y a los cerdos, se cambiaba de ropa y acudía sin premura al huerto, la segunda fuente de vida del viejo castillo. Viejo como ella, pero como ella, fuerte y bien conservado, y también como ella, sin dueño y al abrigo de una interesada dejadez por parte de los lobos. Con ella no iba nada. Era alemana, de… Leer más

El poeta que despliega sus alas. Por Isidro R. Ayestarán

Voy a escribir un nuevo poema para que tú también puedas leerlo desde tu parcela del cielo. Voy a construir nuevas frases para ver si echo el vuelo hacia un mundo de entendimiento, lejos de mentiras y falsedades, cerca de corazones honestos que me arropen con los brazos abiertos y luego, bien prietos, bien prietos… Leeré el último verso a la luz de una vela de color incierto, junto al niño que no sabe lo que es el calor, junto al adulto que no sabe sonreír, junto al anciano al que le han enseñado a golpes lo que es la… Leer más

La Transformación. Por Brisne

En La Trasfomación de Kafka nos encontramos con una alegoría de lo que es un bicho raro. Quizá el propio Kafka se sentía un tanto como Gregor Samsa, fuera de la vida familiar y laboral. Leyéndolo como alegoría de su vida Samsa se nos presenta como un bicho que no encuentra su lugar en el mundo. Noches sin dormir, intentando aferrarse al escritorio como parte de su vida el pobre Samsa acaba muriendo despreciado por la sociedad y su familia. ¿Realmente se sentía así? ¿Fuera de todo, escribiendo por las noches y trabajando por el día? En sus primeras entradas… Leer más