Todos locos. Por Dorotea Fulde Benke
Todos, locos; loca yo que me encontré en la calle, y madre no hay más que una. Me saludé amablemente, sin embargo –como soy miope- me miré sin reconocer el rostro borroso, el bulto del cuerpo, la mismísima ropa que suelo llevar. La voz me pareció conocida, pero una moto sobrealimentada vomitó a mi lado ruido y gases, por lo que perdí ese tenue hilo que podría haberme llevado al ovillo de mi propia existencia. Como no me respondí, quise pasar de prisa, sin escudriñar a esa señora cincuentona, cuya cara redonda se arrugó en un gesto de rebuscar en… Leer más
