Liquen plano. Por Brujapiruja
Estaba a la espera de un diagnóstico definitivo tras la biopsia, pero ella intuía la procedencia de esas vesículas rojas, rabiosamente pruriginosas y sangrantes que cubrían su cuerpo y que no cedían a ninguna cura convencional. Cuando miraba esa piel amotinada, surcada por miles de pequeñas heridas, imaginaba una rebelión interna que necesitaba dejar constancia de forma apremiante y visible del sufrimiento silente de tantos años de picaduras mordaces, desaires, envidias y desafecto. Recordaba cada ruindaz, cada abandono y la maldad estúpida de quienes la señalaron, sin empacho y sin razón, como culpable de sus propios errores o carencias y… Leer más
