La alcoba desnuda. Por Isidro R. Ayestarán
Al ritmo de una botella ardiente de espumoso rosado, con el motor del amor a mil por hora, con el ardor del calor de la caldera de tus besos, y esa mirada aniquiladora de cualquier inapetencia. Entre las sábanas de mi alcoba desnuda de frialdad y silencios, por fin, por fin, por fin toca llegar a la cima del clímax de aquello que se hace llamar sentimiento desde los tiempos de las cuevas prehistóricas. Si los ángeles decidieran quitarse la venda del Jefe Divino, exclamarían ¡¡Aleluya!!, si a las beatas se les escapara el rosario de los Misterios Rutinarios, aullarían… Leer más
