ARRABAL. Por Isidro R. Ayestarán
No quieres despertarme. En silencio, vas recogiendo tus cosas, te vas vistiendo lentamente, como queriendo dar a entender que no tienes prisa por volver a una vida que te ha desfigurado por completo. Una vida, mala vida de arrabal, a la que llegaste muy joven tras haberte saltado la infancia que toda niña debe tener. Yo sigo dormido al otro lado de la cama. En realidad, me dormí enseguida, tras haber vertido en tu cuerpo abandonado mi esencia y el ímpetu de una vida dedicada al trabajo duro, también desde muy joven. Creo recordar que me dijiste que tenías tres… Leer más
