Conservo en mi pecho un lucero: madre, tu recuerdo;
y en mi vientre otro: un niño que crece gozoso.
Os habéis cruzado en el camino,
sin tiempo a conoceros,
por el atroz recreo del destino
que trazado se revela impuesto.
Conservo en mi pecho un lucero: madre, tu recuerdo;
y en mi vientre otro: un niño que crece gozoso.
Os habéis cruzado en el camino,
sin tiempo a conoceros,
por el atroz recreo del destino
que trazado se revela impuesto.