La indulgencia de Garcilaso
El cuzqueño al total de la gente
Admiró, empero en ningún caso
Posiblemente más que en el siguiente. Continuar leyendo «218- Indulgencia. Por Jagot»
217- Ruego Desesperado. Por Sr. Amor
Cuanto te quise y todavía te amo,
únicamente yo puedo saberlo. Continuar leyendo «217- Ruego Desesperado. Por Sr. Amor»
216- Los olvidados. Por Ton Le Carré.
Allá, en el pálido país de la muerte, la tristeza se alimenta de miradas ciegas;
está callada sin asideros donde agarrarse. Continuar leyendo «216- Los olvidados. Por Ton Le Carré.»
215-La calle número siete. Por Cunimurguis
Quisiera no tener palabras para contarlo,
ni verlo o sentir que la pena es tan inmensa
como la mirada de su padre hacia ella. Continuar leyendo «215-La calle número siete. Por Cunimurguis»
214- Soledad incompleta. Por Agrietado
La ausencia es la segunda dimensión del día,
el otro labio de la tierra, la verdadera voz del vocablo.
(António Ramos Rosa)
I
(El suicidio de Lou Red)
Las canciones de mi cabeza callan.
Las cuerdas de la guitarra están en silencio. Continuar leyendo «214- Soledad incompleta. Por Agrietado»
213- Despertador. Por Tachuela
En la penumbra de la noche
cuando todo calla,
podría ser feliz Continuar leyendo «213- Despertador. Por Tachuela»
212. Epitafios. Por Buñuel
Sunny “el volante” Fadesa
A nuestro regreso a Barajas,
estrellas mundiales del hockey sobre patines, Continuar leyendo «212. Epitafios. Por Buñuel»
211- Siglo XXI. Comienzos. Por Arroyo
Son tiempos propicios.
Las musas también hacen huelga por estos días
retirando el espiritual salario de sus versos. Continuar leyendo «211- Siglo XXI. Comienzos. Por Arroyo»
210- Amor en vilo. Por Sandro Guillomin
Esta, es la historia,
de una fémina galante
que se enamoró un día Continuar leyendo «210- Amor en vilo. Por Sandro Guillomin»
209- Jornada soñada. Por Escarlata
Sirena sonaba,
la alarma maldita que el alba anunciaba.
Un pie y luego el otro levantan el alma
y despiden los sueños que aún siguen en cama.
Sueños ¡sólo eso!
¡fugaces instantes! ¡falsas esperanzas!
efímero placebo que el cerebro me lanza.
Alimento el cuerpo,
luego toca el alma
y camino al trabajo que ese alma no sacia.
Sirena sonaba,
que marca el inicio de mi jornada,
la real aquí y en mi mente,
la jornada anhelada.
Soy dos, que conviven y luchan.
Soy dos, que hablan y escuchan,
que viven y mueren,
se resignan y exigen,
enfrentadas siempre bajo la misma apariencia.
Un envoltorio frágil y duro,
lleno y vacío,
inmenso o ínfimo,
todo es relativo.
En un intento de prolongar
la nocturna utopía
abro el telón de mi farsa,
de mi labor del día a día.
Esta fábrica, mi teatro,
el escenario de mi drama
y yo, la protagonista
he de lucir mi mejor cara.
Antítesis de aquella vida que llevaba
cuando el teatro era real
y no fingía, interpretaba
cada vida como si de la mía se tratara.
De aquellos años, sólo recuerdos,
que cambié por estos días
de frustración en el trabajo
y alegría en mi familia.
