En la madrugada, en la soledad de su habitación, todavía tenía en la mente la mirada confusa de la chica, con quien hacía poco había charlado en un bar del centro histórico. seguir leyendo »
Cuando accedí a participar en el programa no consideré la posibilidad de que pudiera acabar siendo semejante despropósito. seguir leyendo »
Alan está sentado sobre la alfombra. Tira de un aro cosido a la manta de juegos, mientras con la otra mano repite un movimiento mecánico de arriba abajo, golpeando contra el suelo el muñeco que sujeta con fuerza cada vez que la mano desciende. seguir leyendo »
Desde los albores de la humanidad, el ser humano se ha considerado increíble. Insuperable. Supremo. El único ser sobre la tierra que se ha adaptado completamente al medio ambiente. seguir leyendo »
Aquel día se completó la metamorfosis que llevaba semanas percibiendo, la extinción definitiva de la cordialidad inicial, de los gestos amistosos para con el nuevo integrante del grupo, de la cooperación profesional aparentemente desinteresada. seguir leyendo »
─Odio viajar de noche, Marcos.
─Ya lo sé. Me lo dijiste unas quince veces en la última hora. ¿Qué querés? ¿Paro acá?
─¿Y que nos haga mierda un camión? No. Seguí. seguir leyendo »
I
Cuando se escucha cerrar la puerta de la casa. Aniceto cierra el libro de matemáticas. Espera algunos segundos antes de correr a mirar por la ventana para asegurarse que sus padres se fueran a la fundación de ayuda a los inmigrantes, hoy tienen la reunión semanal, estarán el resto del día afuera, sólo llegan en las últimas horas de la tarde. seguir leyendo »
Las despedidas, siempre duras, en cualquier lugar, aeropuerto, estación del tren o del autobús, igual en la puerta de un bar, en un portal, de cualquier lugar, sintiendo el nudo en la garganta que no te deja articular palabra de una manera natural. seguir leyendo »
«Un año; nada menos que un año juntos».
Caminaba con paso firme, alegre, mientras oía cómo las hojas amarillentas crujían bajo sus pies. seguir leyendo »
Es curioso cómo suceden las cosas. Jamás he tenido un animal en casa; es más, los odio. Ni siquiera de niño alimenté con morera a gusanos de seda que habitaran en una caja de zapatos con ventilación por agujeros de bolígrafo. seguir leyendo »