Finalistas del VI Certamen de Narrativa Breve del Canal Literatura  2009
 
 

 

Adolfo Agundez  Rodríguez

Seudónimo: Artista de Circo

 

 

 

 

Sherbrooke (Canadá)

Relato nº 8

Título: Año nuevo, vida.

 

Muy contento de volver a estar entre los finalistas de este concurso por tercer año consecutivo, aprovecho para saludar y felicitar a todos los escritores participantes, desde Robert Benson hasta Abimael Koczinsky, así como para agradecer a todos los Austers, Rafas, Alicias, Carlos, Jacinthes, Roberts Bensons, Losalacs, Maria Elisas Gantiers, Musames, Marías, Azraels, Marians, Flavias, Talias, Koneeks, Hoscars Wilds, Kunnstreinterins, Ana Bs, Encadenados, Cerovejas, Soledades y otros, que con sus lecturas y comentarios han enriquecido cada uno de los relatos presentados, incluyendo el mío. Gracias a canal literatura por la organización de este concurso atrevido por dar un lugar tan protagonista a los escritores y a los lectores-internautas que se quieran apuntar. Estar expuesto al gran público nunca es fácil y, a mi parecer, vuestro equipo lo logra muy bien.

 

Supongo que algo parecido a lo que acabo de escribir sería lo que hubiese dicho el año pasado o el anterior si me hubiesen dado uno de los tres premios. Sin embargo, este año he decidido no quedarme con las ganas: ante la experiencia, me adelanto. Por lo demás, sigo viviendo en una ciudad pequeña y tranquila de Québec, apasionado con mi familia, la literatura, la naturaleza y la educación. El año 2008, felicitando a mi familia española el año nuevo con seis horas de adelanto respecto al horario de Québec, nació “Año nuevo, vida”, el último de los cuentos que he escrito. Para el que se pase por vez primera por este concurso, puede encontrar otros tres relatos míos en las convocatorias de

 2006: http://www.canal-literatura.com/3certamen/?p=175

 2007: http://www.canal-literatura.com/4certamen/?p=115#more-115

  y 2008: http://www.canal-literatura.com/5certamen/?p=219#more-219 

Y no me enrollo más. ¡Qué siga el concurso!

 

 

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Jesús Muñiz González

Seudónimo: Bardoluci.
 

 

Vigo (España)

Relato nº 19

Título: El infarto

 

No sufrí un trauma al nacer, porque tuve la fortuna de hacerlo en Lugo, en la cosecha del 43, de lo cual se deduce que soy un gran reserva. Mi afición a la literatura comenzó el día que tuve en mis manos un abecedario, en setiembre del 47. La mayor parte de mi vida ha transcurrido en Vigo, ciudad de la que heredé una gran voluntad para superar dificultades y una capacidad de pasmo enorme, pues la contemplación de la ría no ha dejado de seducirme. En el 52 leí por primera vez el Quijote y me entraron unas ganas alocadas de escribir, pero entretenido en leer, fundar una familia y pelear con las computadoras, se fueron los años. Ahora, ya jubilado, he descubierto que todavía soy un niño, tímido y cargado de sentimientos.


 Escribir o pintar se convierte en una necesidad que no puedo reprimir. Como soy miope, mis ojos
son muy sensibles a la luz y cualquier acontecimiento deja una huella profunda en mi retina. El resto de mis sentidos de igual modo son hipersensibles y se desatan mis ganas de contarlo todo. Luego, no deja de sorprenderme que alguien se emocione cuando lee lo que escribo, me parece un milagro que pueda escribir algo que provoque lágrimas o risas. ¿Hay algún motivo más ilusionante? Como decía nuestro ilustre Don Jacinto: "el Arte se niega a envejecer... "y hay que dejar fluir las emociones, siendo niño, para hacer inmortal cualquier pequeña o grande historia.

 

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Pablo de Aguilar González

Seudónimo: Tomás García


 

Molina de Segura-Murcia (España)

Relato nº 25

Título: Marcelina

Vi la luz un domingo de hace 46 años, en la llanura de Albacete. Quizá, por eso, me gusten tan poco los lunes y las cuestas.

Llegué a un piso del barrio de Vistabella hará unos 26 años para hacerme informático. Y me convertí en murciano consorte hace 14. Supongo que por quedar bien con todos, mi hijo nació en Albacete y mi hija en Murcia. Para la literatura (obsérvese la minúscula), aparecí en el mundo hará unos 5 años, en Molina de Segura.

Con  todo esto, me siento albaceteño, murciano y molinense.

Soy un autor tardío porque -como dice un amigo- seguramente, a los veintitantos, tendría mejores cosas que hacer que pasar horas a solas con mi monitor. Por el tiempo que llevo escribiendo, se puede decir que estoy a punto de licenciarme: o sea, que, ahora, empiezo a atesorar algunos conocimientos y me queda todo por aprender.


 

Cuando empezaron a enseñarme lenguajes de programación, me dijeron que uno de los mejores modos de aprender consistía en leer programas ya escritos. Es curioso cómo la informática coincide con la literatura en este punto. Creo que para alguien que quiere escribir,  es indispensable leer. A mí, por suerte, me gusta más lo segundo que lo primero. Siempre he pensado que con el talento se nace; pero, como informático, sé que la técnica se aprende. Consciente, pues, de que el talento es el que es y que no podré mejorarlo, me interesa bastante todo lo que tenga que ver con la técnica de la narración. Intento leer sobre ello y quedarme con lo que sea capaz de todos los que puedan enseñarme algo. Y, por eso, agradezco a todos los que han sido tan amables de, bien por sus conversaciones, bien por talleres, bien por sus textos, compartir sus conocimientos conmigo  (La Molineta Literaria, Ramón Alcaraz, Ana María Tomás, Andrés Neuman, Rubén Castillo, Chuck Palahniuk, Stephen King, y un largo etcétera) . Éste y todos mis relatos poseen algo de ellos.

He ganado algunos premios y he quedado más veces finalista. No voy a aburrir con una (no tan larga) relación de todos porque creo que sólo le interesarían a mi madre y a mi ego; y no sería conveniente que cualquiera de ellos engordara en exceso.

Para terminar, una frase de Camilo José Cela: "En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.". Estoy básicamente de acuerdo con ella pero... ¡qué demonios! a él seguro que no le importó ganar el Nobel.
 


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Lola Sanabria García

Seudónimo: Soledad


 

Madrid (España)

Relato nº 95

Título: Sombras

 

Me llamo Lola Sanabria García. Yo nací en una casa grande en una calle ancha llena de mecedoras y sillas en verano y de soledad y ladridos de perros en invierno. En un pueblo de la sierra de Córdoba con un barrio alto que tenía una plaza de tierra prensada con un bar pequeño; y un barrio bajo con unas escaleras que bajaban a la plaza del Ayuntamiento, la casa del juez, la de las maestras, la del veterinario, la de los dos médicos, y el Café Español, con su salón de baile.

 

    Mi casa de muros de adobe, puerta de madera maciza, veinte centímetros de llave de hierro, pasillo de piedrecitas colocadas como hojas,  losetas  pintadas de rojo a los lados, paredes encaladas, varias habitaciones, una despensa, una bodega con grandes tinajas, la cocina, el comedor, el patio, el gallinero y la cuadra. Arriba, el doblado con los arcones,  el castillejo, algún somier de muelles hundidos, las artesas para curar los jamones, las orzas para los lomos y las aceitunas, y un cabezal de níquel desgastado.

     Vivía con mi abuela, mis padres, mi hermana, mis tíos y sus seis hijos. Camas comunales de ropas revueltas, corros de mujeres cosiendo al atardecer en el patio, tamborileo de dedos en las palanganas de porcelana,  “El submarino amarillo” cantado por  mis primos a la vuelta de la carpintería,  risas; y el olor del jabón hecho en casa, de la colonia a granel, del betún de los zapatos. Años de infancia y adolescencia donde germinaron mis primeras historias.

     Con diecisiete años me vine a trabajar y estudiar a Madrid. Los cuentos se replegaron a un lugar de mi interior para dejar paso a los conciertos de jazz en el Jhonny, los cine forums, los sueños de libertad. Un compañero y dos hijos, mi trabajo como Técnico Auxiliar en Centros Ocupacionales con personas con discapacidad intelectual, me han dado la estabilidad. Y aquí sigo bajando a la mina de mi memoria, a la infancia cargada de imágenes, olores, sabores y roces de piel de las que surgen nuevas historias.   

PREMIOS Y MENCIONES

Ganadora del concurso de “Audiogramas” convocado por la Escuela de Escritores y

la Cadena Ser.” Ganadora del certamen de relatos de cartas de amor, en mi categoría,

convocado por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Leioa. Ganadora del segundo

premio del certamen convocado por el mismo Ayuntamiento bajo lema “Cuando yo era

joven”. Ganadora del primer premio de relatos convocado por la Fundación de Derechos Civiles, la Asamblea Juvenil de Derechos Civiles y el Instituto de la Juventud, bajo lema “Todos somos diferentes” en su edición del 2007. Ganadora del concurso internacional de microficción Francisco Garzón Céspedes. Segundo premio del concurso “Relatos sin entrañas”. Ganadora del VII certamen “Antonio Villalba” de cartas de amor. Ganadora del IV concurso de microcuentos “El planeta de los libros”. Finalista del VII certamen de cartas de Dulcinea a Don Quijote. Ganadora del concurso de microrrelatos eróticos convocado por el Diario de Alcalá. 2º premio del 1er Certamen Literario Relatos Breves convocado por la Asociación El Puente de Valladolid. Finalista del XXXV Concurso de Cuentos “Hucha de Oro". Ganadora del XVII Concurso de Poesía y Narrativa Villa de El Escorial María Fuentetaja en la modalidad de narrativa. Finalista del certamen de poesía “Los tesoros del agua”. Finalista del Concurso de cuentos y relatos convocado por la Fundación de Derechos Civiles, la Asamblea  Juvenil de Derechos civiles y el Instituto de la Juventud en su edición 2008. Finalista del Certamen de Relato Breve Centenario Puerto de Almería.


 


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José Manuel  Aparicio Hernández

Seudónimo: Yosof


 

Portugalete (España)

Relato nº 106

Título: El desierto

Escribo porque me divierte; no hay más explicaciones trascendentales ni místicas. Nací en Bilbao en 1975 y desde pequeñito me recuerdo con algún cuento entre las manos. Guardo en mi memoria los libros Senda de la Editorial Santillana; las geniales publicaciones juveniles en las que, a pie de página, se invitaba al intrépido lector a tomar una de las varias opciones que se ofrecían; el libro de relatos de Edgar Allan Poe que cogí prestado de la biblioteca del colegio y “El lazarillo de Tormes”. Pero sobre todo las novelas de Julio Verne que mis padres me regalaban cada cumpleaños; sin ellas ahora no estaría redactando estas palabras.

 

A los veintitrés años escribí mi primera narración de envergadura, “Proyecto Ozono”, tras haber leído a Michael Crichton y otros autores del género. No era buena, aunque supuso un emocionante reto; me apunté poco después a un taller literario presencial que significó mi primer contacto con otras personas interesadas en el mundo de las palabras. Lo cierto es que en los años siguientes mi espíritu literario se aletargó y sólo escribía de vez en cuando. No lo sé, esperaba quizás a la madurez necesaria, tal vez a tener algo que decir, como en su momento le pasó a José Saramago. Hasta que a finales de 2008 aterricé en el ”El desván de la memoria”, un práctico taller dirigido por Ramón Alcaraz, quien sabe guiarme como un ángel de la guarda. Recuerdo que acababa de leer “Limpieza de sangre”, la segunda aventura del Capitán Alatriste; y aquella magnífica novela actuó como un resorte: Me propuse preparar un nuevo libro, algunos relatos y microrrelatos; uno de los cuales fue recientemente seleccionado para publicar en el primer premio Algazara.  Tuve la “fortuna”, a principios de 2009, de que la crisis económica llegase a mi vida, y me quedé sin mi empleo de administrativo de compras. Perfecto, más tiempo para escribir. En los meses siguientes me dediqué a trabajar con regularidad, practicando con las palabras, absorbiendo las lecciones, afianzándome en el hábito de narrar.

“El desierto” no es nuevo, tiene 8 o 9 años. En su primera versión alcanzaba doce páginas. Creí que podía mejorarlo porque la idea funcionaba, y lo reescribí. Que haya llegado a finalista del certamen Canal-Literatura supone para mí un gran éxito, un punto de no retorno que me invita a continuar disfrutando con la belleza de las palabras, con la arquitectura de las frases, con la magia de las historias. Pasen y lean.


 


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Josep Alias I Almeda

Seudónimo: Gatopardo

 

Valencia (España)

Relato nº 109

Título: ¿Dónde estas, Irina?

También este año decidí acudir a la cita de este Certamen literario que nos propone desde hace ya seis  la Asociación Canal Literatura. Es prácticamente el único certamen al que soy fiel ya que no se trata solamente de “competir”, sino que es un magnífico lugar de encuentro de gentes que disfrutan con la literatura y en el que poder hacer amigos. Es gratificante comprobar la creatividad y la destreza en el uso del lenguaje para provocar ilusiones y emociones que personas anónimas vuelcan sobre el papel (hoy sobre un fichero) y lo exponen públicamente para el deleite de todos, por una razón mucho más altruista que la de conseguir un premio. Me siento alagado por poder estar junto a esas personas, ofreciendo mi historia, compartiéndola con vosotros, y consiguiendo provocar algo en vuestro interior. Gracias por dejarme entrar un poquito en vuestra intimidad.

 

 Y gracias, una vez mas, (y van tres) por seleccionar mi relato como finalista (podéis mirar la segunda y la tercera edición del certamen donde además obtuve el segundo premio). Los que me conocéis, sabéis que me dedico a la economía, y en estos momentos difíciles a intentar ayudar a las empresas a seguir adelante a pesar de la crisis. Crisis, dichosa crisis, la padecemos todos de una manera u otra. Pero entiendo que también es una gran oportunidad para cambiar las cosas; de hecho, muchos de los grandes avances de la humanidad se han producido como consecuencia de una crisis. Ojalá esta, aunque esta siendo dura, nos ayude a tener una sociedad más justa.

 

Los que me conocen un poquito más sabéis que me encanta la música, de hecho suelo decir que soy un músico frustrado, pero es que comer de la música es muy complicado (envidio a los que han sabido hacerlo). Me gusta todo lo que tiene que ver con el arte. Ya lo sé, es la antítesis de a lo que me dedico profesionalmente, donde se requiere un pensamiento analítico,  frío y calculador, pero el ser humano es complejo y, como dice ahora un anuncio de moda, extraordinario. Por lo tanto, no creo en ponerle etiquetas a la gente, de la misma manera que no se le pueden poner puertas al campo o al océano. 

 

Bueno, con estas cuatro pinceladas creo que podéis descubrir algunos rasgos de mi personalidad, de mi forma de pensar y de mis inquietudes, más que si os pongo que nací aquí o allá hace tantos años.  

Un abrazo para todos y nos vemos en Murcia.

Josep Alías(dimehola)

 

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Maria José Gancedo Baranda

Seudónimo: Liuba


Benalmádena -Málaga (España)

Relato nº 129

Título: La luna emperlada

 

Comenzaba el verano de 1960 y me atreví a salir al mundo, rápida, disparada como una flecha. Tenía ganas de ver, de sentir, de amar, de escribir. Elegí Madrid para nacer, viví allí hasta los 26 años y me mudé a Málaga, a la cual le debo gran parte de lo que soy y siempre le estaré agradecida. A lo largo de los 49 años que me han recorrido he ido de la mano de la fortuna; una fortuna que me bendice a cada instante con una familia amorosa, un hogar cómodo y armónico, un cuerpo fuerte y sano y un enchufe con la fuente, sí, sí, habéis leído bien, soy una enchufada, ya que la vida me ha dado conexión directa con el manantial de la creatividad, la disfruto y os la comparto.

 

Fui buena estudiante (aunque nunca me lució), también nado muy bien, cocino sin receta, soy buena amiga de los amigos que el cielo me regala, los cuido y los quiero. Adoro el agua en todas sus formas, me encanta besar los pétalos de las rosas de mi infancia, disfruto agradeciendo cuanto me rodea y soy Mediadora Familiar (aunque, no ejerzo).

 

Ganadora del Premio Especial del Público 2009
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Guadalupe García Enríquez

Seudónimo: Jero

 

Aldaya -Valencia (España)

Relato nº 162

Título: El abuelo

 

Nací por los años 50 en una de las zonas más bonitas de la ciudad de Valencia: Gran Vía-Ruzafa. Llevo casada 34 años con Sento, una persona excepcional. Tenemos un hijo, al que adoro, que ya se emancipó, pero al que sigo planchando sus camisas…

 

Hace un par de años que mi tiempo pasó a pertenecerme casi en su totalidad. La informática apareció en mi vida y se me ocurrió crear un blog con dos fines principales: difundir los poemas de uno de mis poetas preferidos: José Ángel Buesa y, contar algunas de mis vivencias.  Pero tenía que hacerlo bien. Y llegué hasta el Taller Literario de Ramón Alcaraz, dónde estoy tratando de aprender el arte de la escritura cada día un poco más. Aún es tiempo.

 

 

Escribir me apasiona. Le ha dado un sentido a mi vida. Cada noche, cuando ya impera el silencio, me gusta encerrarme en mi despacho para leer, estudiar y, sólo cuando esa fuerza interior me lo pide, escribir. Mientras tanto, he hecho mía una frase del pensador alemán Goethe que me impresionó gratamente: “No podemos hacer otra cosa que apilar la leña y dejar que se seque; se incendiará a su debido tiempo”. 

 

Mi relato “El abuelo” nació, en parte, de mis experiencias personales al cuidado de mi suegro.  Cuando mi profesor Ramón lo leyó,  me animó a presentarlo al Certamen. Sólo eso ya me hizo sentirme una afortunada. Al recibir el correo de Canal Literatura anunciándome que estaba entre los finalistas rocé el vahído. Me consideré una privilegiada. Encontrarme en esa lista es un premio muy importante para mí.  Precisamente por hacer algo que, por añadidura,  me gusta: escribir.

 

Otra de mis aficiones es componer poemas, y ya tengo recopilados un ramillete. Me pirro por la música de Maná que utilizo como antídoto contra mis momentos bajos. Además, me gusta cocinar, cuidar mis plantas, mimar a mi familia, sorprender a mis amigos y soy una empedernida enamorada del mar.

 

Agradezco a la vida el que me haya puesto ante tus ojos. El acercarme hasta ti, el que ahora me leas, es para mí una inmensa satisfacción. Gracias por tu cortesía de llegar hasta aquí.


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Carlos Garrido Rubio

Seudónimo: HÓSCAR WILD

Tres Cantos-Madrid (España)

 

Relato nº 174

Título:  Sólo quería besarte

 

 

(H)Óscar Wild(e) fue sin duda un personaje adelantado a su tiempo. Provocador y sarcástico, tanto en sus escritos como en su forma de entender la vida, tuvo el coraje para enfrentarse a una sociedad rígida y encorsetada en donde no había espacio para lo políticamente incorrecto.

Paradójicamente hoy, en donde las autopistas de la información cruzan por las salas de estar de cada casa,  la ironía y la imaginación siguen cotizando a la baja. Brotan como setas  censores indocumentados, controladores de lo ajeno, alimentadores del pensamiento único, vigilantes de costumbres y críticos domesticados cuya única misión es abortar cualquier atisbo de originalidad.

 Todos aquellos que vagabundeamos por callejuelas oscuras en busca de nuevas fórmulas para combinar las palabras, tenemos el deber de alzar la voz e invitar a quien lo desee a asomarse a los balcones y mirar hacia el cielo, a la segunda estrella a la derecha, donde aun existen niños que se niegan a crecer, hadas aladas y mágicas historias escondidas detrás de cada luna .Escribir es la mejor de las aventuras.


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José Luis Enciso Martínez

Seudónimo: Satie

 

Ecatepec (México)

Relato nº 179

Título: El mejor cielo

 

 

Nací en la capital de México, un jueves de septiembre, en 1976. No tengo una biografía ni excitante ni trágica ni animada con aventuras dignas de un bestseller, por lo que creo que soy lo suficientemente común para no ser infeliz. A veces me siento más cómodo imaginando cosas que viviéndolas y creo estar bien resguardado tras esa peculiar pereza. Como podrán darse cuenta por mi seudónimo, Satie, me gustan de igual modo la música y las letras. En ambos lenguajes soy mejor escucha que intérprete.

Para estar cerca de ambos mundos cursé la licenciatura en Periodismo y Comunicación Colectiva y la maestría en Comunicación. Hoy me dedico al ajetreo periodístico —el oficio más soportable, lo llamaba Onetti— y paso buenos momentos leyendo y escribiendo, sobre todo cuando recaen en mis manos libros como Memorias de Adriano o cualquiera de los de Borges.

 

  Por el momento atiendo más al relato que a otros géneros. Soy narrador, no poeta, aunque no serlo a veces me atormenta. Gracias a la generosidad de la fortuna he obtenido algunos reconocimientos literarios en México, España y Argentina. Uno de los que más me enorgullece es el XIX Premio Internacional de Cuentos Max Aub, en su edición de 2005. Y como no me gusta abusar de la atención de los lectores, creo que eso me pinta bien, sin demasiados adjetivos. Habito y dialogo en: jlenciso@msn.com, http://www.facebook.com/joseluisenciso,  http://twitter.com/jlenciso

 

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